395px

Lenda da Garganta do Diabo

Karoso Zuetta

Leyenda de La Garganta Del Diablo

Fatigado por la ardua tarea de esparcir maldades
Añá detuvo su trajinar de milenios en la desembocadura
Del río Iguazú, bajo el Sol que calcinaba
Y en la siesta americana, los duendes quedaban remolones

Recostó su osamenta ígnea sobre el cauce
El Aguas Grandes le extendió su manto
Y Añá, ingratamente desaprensivo
Se sumió en la autotentación de beberse el agua cristalina

Abrió su bocaza volcánica
El Iguazú, violentamente defraudado
Despeñó en ella su furia líquida
Y el agua vencía al fuego una vez más
Desde las fauces del mismo infierno
Sacudió la tierra con rugidos telúricos
Añá quedó aprisionado
En los barrancos para siempre atrapado

Como lava bruscamente enfriada
El cuerpo de Añá se endureció
En la Garganta del Diablo, su último aliento
Y el río retornaba en espuma y niebla

Abrió su bocaza volcánica
El Iguazú, violentamente defraudado
Despeñó en ella su furia líquida
Y el agua vencía al fuego una vez más
Desde las fauces del mismo infierno
Sacudió la tierra con rugidos telúricos
Añá quedó aprisionado
En los barrancos para siempre atrapado

Es por esto que los Mbya-Guaraníes
Reconocieron el Yvymaraey
La Tierra Sin Mal que buscaban
En su peregrinar planetario
El río, el fuego, la guerra ancestral
Una victoria inmortal

Lenda da Garganta do Diabo

Cansado da árdua tarefa de espalhar maldades
Añá parou seu trabalho de milênios na foz
Do rio Iguaçu, sob o Sol que queimava
E na sesta americana, os duendes ficavam enrolados

Reclinou sua ossada ígnea sobre o leito
O Aguas Grandes lhe estendeu seu manto
E Añá, ingrato e desatento
Se afundou na auto-tentação de beber a água cristalina

Abriu sua bocona vulcânica
O Iguaçu, violentamente decepcionado
Despejou nela sua fúria líquida
E a água vencia o fogo mais uma vez
Das fauces do próprio inferno
Sacudiu a terra com rugidos telúricos
Añá ficou aprisionado
Nos barrancos para sempre encurralado

Como lava bruscamente resfriada
O corpo de Añá se endureceu
Na Garganta do Diabo, seu último suspiro
E o rio retornava em espuma e névoa

Abriu sua bocona vulcânica
O Iguaçu, violentamente decepcionado
Despejou nela sua fúria líquida
E a água vencia o fogo mais uma vez
Das fauces do próprio inferno
Sacudiu a terra com rugidos telúricos
Añá ficou aprisionado
Nos barrancos para sempre encurralado

É por isso que os Mbya-Guaraníes
Reconheceram o Yvymaraey
A Terra Sem Mal que buscavam
Em sua peregrinação planetária
O rio, o fogo, a guerra ancestral
Uma vitória imortal

Composição: Karoso Zuetta