Las majas del bergantin
Marcos Mundstock: La zarzuela "Las Majas del Bergantín" narra la historia de los marinos de un navío de la corona española que transporta a un grupo de prisioneras para ser juzgadas en Cádiz, describe la relación de los marinos con las forajidas mientras el bergantín es asediado por el barco del pirata Raúl, a cuya banda pertenecen las prisioneras. Esta zarzuela está basada en la novela "Lejanías" , de Jorge Esteban Pérez Ríos, y la adaptación no fue fácil ya que la novela original trata de un leñador que vivía con su loro en los bosques de Bulgaria. No fue fácil. El único personaje que ha permanecido es el loro. Los autores de "Las Majas del Bergantín" , Rafael Gómez y Sampayo y Ataúlfo Vega y Favret, responsables ambos en colaboración de varias zarzuelas de gran éxito, luego de ponerse de acuerdo sobre las líneas generales que debían seguir tanto la música como la letra, trabajaron intensamente durante tres meses. Cuando se volvieron a encontrar, descubrieron con cierto desagrado que ambos habían escrito la letra. Fue entonces cuando decidieron incorporar un músico al equipo. Recurrieron al compositor y célebre guitarrista Ramón Véliz García y Casal, a quien llamaban "El Cervantes de la Guitarra" (porque era manco). Escucharemos a continuación justamente, y finalizando el presente recital, el segundo acto de "Las Majas del Bergantín" , zarzuela de Pérez Ríos, Gómez y Sampayo, Vega y Favret y Véliz García y Casal. Los marinos cantan orgullosos de su navío que gallardo desafía la furia de los vientos
(Se colocan todos de pie y en fila delante del escenario, con las manos en los cinturones, la chaqueta abierta y las piernas separadas. Detrás queda Carlos Núñez Cortés sentado al piano)
Todos
Sopla el viento, sopla el viento
Como nunca antes sopló
Y nuestro bergantín
Orgulloso avanza y veloz, veloz
Y surcando las aguas
Desafiando al viento va
Resistiendo tan gallardo
Tan gallardo, terco y tenaz, y tenaz, y tenaz
Esa es la pura verdad, verdad
La verdad, verdad, la verdad
Junto al viento, junto al viento
Ya se oye nuestra voz
Que va exclamando valiente
¡Ay qué mareo! ¡Qué mareo!
¡Ay qué mareo! ¡Qué mareo tan atroz!
¡Y olé!
(Mientras cantan la canción se van balanceando sincronizadamente simulando el movimiento del barco, pero al llegar a la última estrofa se pierde la sincronización y comienzan a chocar unos contra otros y a apoyarse para no caerse)
Carlos López Puccio: ¡Recórcholis, como se mueve este cacharro! Haré arriar las velas. ¡Contramaestre!
Marcos Mundstock: ¡Va! ¡Va! ¡Va! ¡Va!
(Marcos trata de acercarse a Puccio, pero el movimiento del barco se lo impide. Al final lo piensa y se coloca en un punto estratégico, de tal forma que la siguiente sacudida del barco lo lleve hasta el capitán)
Carlos López Puccio: Foques enrollados, jarcias adujadas y cabos a la cornamusa. ¡Hala!
Marcos Mundstock: ¿Y… De postre?
Carlos López Puccio: De todos modos, magnífica tripulación
Todos: Gracias, gracias
Carlos López Puccio: Y hermoso bergantín
Jorge Maronna: Gracias, grac
Carlos López Puccio: Y hablando de bergantín, ¿os habéis fijado cuántos nombres de embarcaciones comienzan con "b" larga?
Carlos Núñez Cortés: Barco
Jorge Maronna: Buque
Marcos Mundstock: Bote
Carlos Núñez Cortés: Bajel
Jorge Maronna: Balandro
Marcos Mundstock: Balsa
Daniel Rabinovich: ¡Velero!
Marcos Mundstock: Fragata
Carlos López Puccio: ¡Fragata es con "f" !
Marcos Mundstock: Es que la fragata que yo digo se llama Bilbao. Capitán, querríamos hacerle una petición
Carlos López Puccio: ¿Una petición?
Marcos Mundstock: Bah, no, una petit-ción. Verá usted, respecto de las prisioneras que llevamos en la bodega
(Mira hacia Daniel, Carlos Núñez y Jorge, que al oír la palabra prisioneras hacen gestos muy expresivos)
Marcos Mundstock: … Y teniendo en cuenta que hace dos meses que estamos en alta mar y no tocamos puerto… Ni nada… Queríamos pedirle que las dejara subir a cubierta
Carlos López Puccio: ¿Subir a cubierta las prisioneras?, ¡de ningún modo! Esas mujeres son delincuentes comunes
Marcos Mundstock: Bueno, no pretendemos que sean especiales
Carlos López Puccio: Quiero decir que son forajidas… Son de la banda del pirata Raúl, y en cuanto lleguemos a Cádiz debo entregarlas para que sean juzgadas. Eso sí, debo entregarlas… Intactas
Marcos Mundstock: Pero capitán, ¿quién se va a andar fijando… En el grado de "intactez" ?
Carlos López Puccio: ¡Intactitud!
Marcos Mundstock: ¡Menos todavía!
Carlos López Puccio: ¡Hombre, qué vergüenza! Mira, piensa en el pasado de España
(Al oír la palabra España Marcos se cuadra y se pone firme)
Carlos López Puccio: Si subieran esas mujeres a cubierta relajarían la moral de la tripulación
Marcos Mundstock: Hombre, y lo bien que nos vendría
Carlos López Puccio: ¡He dicho que no, y no, y no! Subirían esas mujeres a cubierta y comenzarían que las miraditas, que las risitas, que la juerga… Que el fandango… Que la borrachera… Que el toqueteo… Que… ¡Qué suban!
Daniel Rabinovich: ¡Ahí suben las prisioneras!
Marcos Mundstock: ¡Oh, qué vellos tienen!
(Ante la mirada de los demás Marcos se explica)
Marcos Mundstock: ¡Que bellos tienen los ojos!
Jorge Maronna: ¡Oigamos lo que dicen!
Marcos Mundstock: ¡Ya comienzan a cantar!
(Suena de nuevo el piano de Carlos Núñez Cortés. Los otros cuatro comienzan a cantar. Desde la parte derecha del escenario cantan con la voz ruda y varonil de los marineros, mientras que desde la parte izquierda cantan con voz femenina. Entre frase y frase van cambiando de banda caminando rápido y muy serios sin perder la compostura)
Todos
Hola marineros, decidnos qué hacéis
Por quién lucháis y por quién navegáis
Todos servimos a nuestro Rey
Y a la bandera de nuestro "Páis"
Sois tan gentiles y sois tan galantes
Que ya quisiéramos que nos amárais
(Mientras todos se dirigen a la parte derecha Daniel se queda retrasado haciendo gestos muy femeninos. Cuando se da cuenta de que se ha quedado solo vuelve corriendo a su sitio para continuar)
Todos
Agradecidos, pero es que antes
Sería muy útil que nos "conozcárais"
(Marcos y Jorge se van al lado "femenino" , Daniel se queda en el "masculino" y Carlos López se queda en medio haciendo las presentaciones de rigor)
Carlos López Puccio: Este es Francisco, "El Estampado"
Todos
¡Qué maravilla su cuerpo tatuado
Anclas, sirenas, gaviotas, anguilas!
Tiene tatuajes en todos lados
Tiene tatuajes hasta en las axilas
Daniel Rabinovich
Vean tatuado en mi vientre
El continente europeo
Y… No les muestro Italia
Porque quedaría feo
(De nuevo se queda Carlos en medio y Marcos ocupa el lugar de Daniel en el lado "masculino" )
Carlos López Puccio: Este es Anibal, "El Insatisfecho"
Todos
Hay en sus ojos rencor y despecho
Miedo provoca su imagen tan ruda
Hombre sin duda… De pelo en pecho
Lo que se dice ¡una bestia peluda!
Marcos Mundstock
Mi furia tiene motivo
Al mar ya no lo resisto
Ah, porque yo quisiera ser
O bailarín o modisto
(Puccio presenta a los dos que faltan. Como Carlos Núñez está tocando el piano, Jorge Maronna se coloca a su lado)
Carlos López Puccio: Y estos son los mellizos Reynoso: Julio y Agosto
Todos
Cómo se explica
Que siendo mellizos
No se parezcan sus caras
Sus pintas
Jorge Maronna: Yo soy delgado
Carlos Núñez Cortés: Yo soy rollizo
Ambos: Somos mellizos de madres distintas
Todos: ¡Venid con nosotras mellizos!
Ambos: ¡Con mucho gusto, señoras!
Todos: ¿Y qué hacemos los demás?
Todos: Vosotros también
Todos: ¡Es un placer!
Todos: No demoréis
Todos: ¡A vuestros pies!
Todos: ¡Chulos!
Todos: ¡Majas!
Todos: ¡Guapos!
Carlos Núñez Cortés: ¡Capitaaaán!
(El final ha sido un poco desordenado, con todos corriendo de un lado a otro del escenario para seguir el diálogo entre marineros y forajidas. Marcos, más listo que el resto, al final se queda en medio del escenario mirando de un lado a otro mientras los demás corren. Cuando Carlos Núñez los para se detienen y recuperan el aliento)
Carlo Núñez Cortés: ¡Capitán!
Carlos López Puccio: ¿Qué ocurre?
Carlos Núñez Cortés: ¡Veo un barco pirata a la derecha!
Carlos López Puccio: Se dice estribor
Carlos Núñez Cortés: ¡Veo un estribor a la derecha! ¡Capitán, y veo muchos piratas! Hay uno de ellos muy corpulento que parece el jefe. Tiene pata de palo y lleva un loro en el hombro
Carlos López Puccio: Un barco pirata… ¿Y cuál es su tamaño?
Carlos Núñez Cortés: Más bien pequeñín… Es como un cotorrita pequeña
Carlos López Puccio: No, digo que cuál es el tamaño del barco, hombre
Carlos Núñez Cortés: Ah, el tamaño del barco… Yo pensé que usted se refería… Al tamaño de… Del… "psitáfido" . Unos sesenta metros de largo
Carlos López Puccio: Largo no, eslora
(Carlos Núñez mira asombrado al capitán, luego entorna los ojos para mirar al barco a lo lejos y luego a su catalejo preguntándose para que sirve, si el capitán es capaz de ver sin él algo que él mismo con el catalejo no ha alcanzado a ver. Incluso sopla por él para ver si está atascado)
Carlos Núñez Cortés: Bueno, hombre, yo dije "loro" generalizando
Carlos López Puccio: Mira, fíjate si lleva algún botín
Carlos Núñez Cortés: ¡Si, uno! ¡En el pie que no es de palo!
(Puccio se aleja desesperado mientras Carlos sigue mirando por el catalejo. De repente ve a Puccio a través del mismo)
Carlos Núñez Cortés: Capitán, no va usted a creerlo… ¡un pingüino!
(Al retirarse el catalejo de los ojos comprueba que lo que estaba mirando no era un pingüino sino al propio capitán. Tratando de arreglar el desaguisado se acerca a él y le acaricia la cabeza)
Carlos Núñez Cortés: Pero bellísimo
Daniel Rabinovich: ¡Rayos y centellas!
Carlos López Puccio: ¿Qué ocurre?
Daniel Rabinovich: No, no, me equivoqué. En el agua, ¡rayas y centollas! Y caracoles
Carlos López Puccio: Sí, también puede haber caracoles
Daniel Rabinovich: No, no, caracoles está bien, equivoqué el tono; ¡Caracoles!
Carlos López Puccio: ¿Qué ocurre?
Daniel Rabinovich: Que una botella viene flotando hacia el bergantín
Todos
¡Una botella, una botella!
Una botella flotando
¡Una botella, una botella!
Viene flotando hacia aquí
Daniel Rabinovich: La deben haber puesto para que se enfríe
(Al oír el comentario de Daniel el capitán preocupado lo aparta de un empujón)
Todos
¡Una botella, una botella!
Viene flotando hacia aquí
Jorge Maronna: Debe ser un mensaje de los piratas
Todos
¡Una botella, una botella!
Viene flotando hacia aquí
Jorge Maronna: Tiene una calavera y cruzadas dos tibias
Daniel Rabinovich: ¿Tibias? Confirmado, la han puesto para que se enfríe
(Puccio vuelve a apartar a Daniel de un empujón y se agacha para coger la botella y leer el mensaje)
Carlos López Puccio: ¡Diantres! ¡Es del pirata Raúl!
Daniel Rabinovich: ¿Y qué dice?
Carlos López Puccio: Dice que si no les entregamos a las prisioneras… Nos hundirán
(Al oír el mensaje Daniel comienza a temblar de forma convulsiva)
Daniel Rabinovich: ¡Ay, capitán…! ¡Qué susto tengo, capitán!
Carlos López Puccio: No tiembles así
Daniel Rabinovich: Qué miedo tengo
Carlos López Puccio: ¡Un poco de dignidad!
Daniel Rabinovich: Estoy aterrorizado
Carlos López Puccio: Mira, piensa en el pasado de España
Daniel Rabinovich: Es que me tiembla toda Europa, desde Noruega hasta Italia
(Carlos Núñez, que se ha quedado pensando durante el diálogo, de repente se le ocurre algo)
Carlos Núñez Cortés: ¡Tengo una idea, capitán! ¿Qué tal si vamos disfrazados de prisioneras? Y una vez a bordo… ¡zas! ¡Les atacamos!
Carlos López Puccio: No, no, no, no. Imagínate lo que nos harían si se dieran cuenta de que no somos mujeres
(Carlos Núñez reflexiona y asiente, indicando por gestos que les cortarían la cabeza, pero tercia Daniel)
Daniel Rabinovich: Peor lo que nos harían si no se dieran cuenta
(Jorge Maronna en segundo plano hace gesto de dolor, pero en ese momento Marcos se le acerca y hace ademán de que a él no le importaría, que si él tiene algún problema es cosa suya. Por algo le llaman "El insatisfecho" … Los demás asustados dan un par de pasos hacia atrás mientras Carlos Núñez sigue pensando una solución)
Carlos Núñez Cortés: ¡Ya está, capitán! ¡Ja, ja! Entonces, vayamos disfrazados… De hombres
Carlos López Puccio: Pues nada, no hay nada que hacer
Daniel Rabinovich: ¿Cómo que no hay nada que hacer?
Carlos López Puccio: Habrá que entregar a las prisioneras
Daniel Rabinovich: ¡No!
Carlos Núñez Cortés: ¡No, eso sí que no!
Marcos Mundstock: ¡Resistamos! ¡Resistamos!
Carlos López Puccio: ¡Que no! No sabría cómo ofrecer resistencia, por lo tanto hay que entregarlas
Daniel Rabinovich: Es inútil
Marcos Mundstock: Sí, pero… Es el capitán
Carlos López Puccio: ¡Hala, marchaos! ¡Tomad el esquife! ¡Idos con el pirata Raúl!
(Carlos Núñez se vuelve a sentar al piano y entona una triste melodía mientras los demás suspiran de dolor e impotencia al ritmo de la melodía. Daniel limpia el hombro de Jorge Maronna con la mano por dos veces consecutivas, y cuando éste se mira el hombro intrigado por ver de qué se ha manchado Daniel apoya la cabeza en su hombro para llorar. Jorge comprensivo le acaricia la cabeza un segundo y retira la mano, pero Daniel se la vuelve a poner en la cara)
Daniel Rabinovich: ¡Más!
Carlos López Puccio: Contramaestre, zarpamos. Que extiendan las velas
Marcos Mundstock: ¡No se lo aconsejo, señor! Hay viento
Carlos López Puccio: Y… Por eso, que extiendan las velas
Marcos Mundstock: ¡Ah, que "extiendan" las velas! Yo había entendido que "enciendan" las velas
Daniel Rabinovich
¡Ay! Que las majas se han ido
Y con ellas nuestro amor
(Daniel canta con gesto apesadumbrado y voz triste, aunque cuando dice "amor" se lleva las manos al lado derecho del pecho. Sin embargo se da cuenta rápido de su error y las lleva al lado izquierdo provocando la carcajada del público)
Todos
Siempre nos queda el olvido
El olvido con el licor
Ya que las majas se han ido
Y con ellas nuestro amor
¡Sólo nos queda olvidarlas
Sólo nos queda… Olvidarlas
Sólo nos queda… Olvidarlas!
Daniel Rabinovich: ¡Buah, buah, buah!
Carlos López Puccio: ¡Está bien, no llores más! Mira, piensa en el pasado de España
Daniel Rabinovich: ¡No lloro por el pasado de España, lloro por el fututo de Italia!
Todos: ¡Olvidarlas con el licor!
As Majas do Bergantim
Marcos Mundstock: A zarzuela "As Majas do Bergantim" conta a história dos marinheiros de um navio da coroa espanhola que transporta um grupo de prisioneiras para serem julgadas em Cádiz, descreve a relação dos marinheiros com as foragidas enquanto o bergantim é atacado pelo barco do pirata Raúl, a quem pertencem as prisioneiras. Esta zarzuela é baseada no romance "Distâncias", de Jorge Esteban Pérez Ríos, e a adaptação não foi fácil, já que o romance original fala de um lenhador que vivia com seu papagaio nas florestas da Bulgária. Não foi fácil. O único personagem que permaneceu é o papagaio. Os autores de "As Majas do Bergantim", Rafael Gómez e Sampayo e Ataúlfo Vega e Favret, responsáveis em colaboração por várias zarzuelas de grande sucesso, após entrarem em acordo sobre as diretrizes que a música e a letra deveriam seguir, trabalharam intensamente durante três meses. Quando se reencontraram, descobriram com certo desagrado que ambos haviam escrito a letra. Foi então que decidiram incorporar um músico à equipe. Recorreu-se ao compositor e célebre guitarrista Ramón Véliz García e Casal, a quem chamavam de "O Cervantes da Guitarra" (porque ele era manco). Vamos ouvir agora, e finalizando o presente recital, o segundo ato de "As Majas do Bergantim", zarzuela de Pérez Ríos, Gómez e Sampayo, Vega e Favret e Véliz García e Casal. Os marinheiros cantam orgulhosos de seu navio que destemidamente desafia a fúria dos ventos
(Todos se colocam de pé e em fila diante do palco, com as mãos nos cintos, a jaqueta aberta e as pernas afastadas. Atrás fica Carlos Núñez Cortés sentado ao piano)
Todos
Sopra o vento, sopra o vento
Como nunca antes soprou
E nosso bergantim
Orgulhoso avança e veloz, veloz
E cortando as águas
Desafiando o vento vai
Resistindo tão destemido
Tão destemido, teimoso e tenaz, e tenaz, e tenaz
Essa é a pura verdade, verdade
A verdade, verdade, a verdade
Junto ao vento, junto ao vento
Já se ouve nossa voz
Que vai exclamando valente
Ai que mareio! Que mareio!
Ai que mareio! Que mareio tão atroz!
E olé!
(Enquanto cantam a canção, vão se balançando sincronizadamente simulando o movimento do barco, mas ao chegar à última estrofe perdem a sincronia e começam a se chocar uns contra os outros e a se apoiar para não cair)
Carlos López Puccio: Puxa, como esse trambolho se mexe! Vou fazer descer as velas. Contramestre!
Marcos Mundstock: Vai! Vai! Vai! Vai!
(Marcos tenta se aproximar de Puccio, mas o movimento do barco o impede. No final, ele pensa e se coloca em um ponto estratégico, de tal forma que a próxima sacudida do barco o leve até o capitão)
Carlos López Puccio: Foques enrolados, jarcias ajustadas e cabos à cornamusa. Hala!
Marcos Mundstock: E... De sobremesa?
Carlos López Puccio: De qualquer forma, magnífica tripulação
Todos: Obrigado, obrigado
Carlos López Puccio: E lindo bergantim
Jorge Maronna: Obrigado, grac
Carlos López Puccio: E falando em bergantim, vocês notaram quantos nomes de embarcações começam com "b" longa?
Carlos Núñez Cortés: Barco
Jorge Maronna: Buque
Marcos Mundstock: Bote
Carlos Núñez Cortés: Bajel
Jorge Maronna: Balandro
Marcos Mundstock: Balsa
Daniel Rabinovich: Veleiro!
Marcos Mundstock: Fragata
Carlos López Puccio: Fragata é com "f"!
Marcos Mundstock: É que a fragata que eu digo se chama Bilbao. Capitão, gostaríamos de fazer um pedido
Carlos López Puccio: Um pedido?
Marcos Mundstock: Bah, não, uma petit-ción. Veja bem, a respeito das prisioneiras que levamos no porão
(Mira para Daniel, Carlos Núñez e Jorge, que ao ouvir a palavra prisioneiras fazem gestos muito expressivos)
Marcos Mundstock: ... E levando em conta que já faz dois meses que estamos em alto-mar e não tocamos porto... Nem nada... Queríamos pedir que as deixasse subir à coberta
Carlos López Puccio: Subir à coberta as prisioneiras? De jeito nenhum! Essas mulheres são criminosas comuns
Marcos Mundstock: Bem, não pretendemos que sejam especiais
Carlos López Puccio: Quero dizer que são foragidas... São da banda do pirata Raúl, e assim que chegarmos a Cádiz devo entregá-las para que sejam julgadas. Isso sim, devo entregá-las... Intactas
Marcos Mundstock: Mas capitão, quem vai se preocupar... Com o grau de "intactez"?
Carlos López Puccio: Intactitude!
Marcos Mundstock: Menos ainda!
Carlos López Puccio: Homem, que vergonha! Olha, pense no passado da Espanha
(Quando ouve a palavra Espanha, Marcos se endireita e fica firme)
Carlos López Puccio: Se essas mulheres subirem à coberta, relaxarão a moral da tripulação
Marcos Mundstock: Homem, e como isso nos faria bem
Carlos López Puccio: Já disse que não, e não, e não! Essas mulheres subiriam à coberta e começariam com os olhares, as risadinhas, a farra... Que o fandango... Que a bebedeira... Que o toqueteio... Que... Que subam!
Daniel Rabinovich: Aí sobem as prisioneiras!
Marcos Mundstock: Oh, que pelos eles têm!
(Diante do olhar dos outros, Marcos se explica)
Marcos Mundstock: Que belos têm os olhos!
Jorge Maronna: Vamos ouvir o que dizem!
Marcos Mundstock: Já começam a cantar!
(O piano de Carlos Núñez Cortés toca novamente. Os outros quatro começam a cantar. Do lado direito do palco cantam com a voz rude e varonil dos marinheiros, enquanto do lado esquerdo cantam com voz feminina. Entre frase e frase vão mudando de lado, caminhando rápido e muito sérios sem perder a compostura)
Todos
Olá marinheiros, digam-nos o que fazem
Por quem lutam e por quem navegam
Todos servimos ao nosso Rei
E à bandeira do nosso "País"
Vocês são tão gentis e são tão galantes
Que já gostaríamos que nos amassem
(Enquanto todos se dirigem para o lado direito, Daniel fica para trás fazendo gestos muito femininos. Quando percebe que ficou sozinho, corre de volta para seu lugar para continuar)
Todos
Agradecidos, mas é que antes
Seria muito útil que nos "conhecêsseis"
(Marcos e Jorge vão para o lado "feminino", Daniel fica no "masculino" e Carlos López fica no meio fazendo as apresentações de praxe)
Carlos López Puccio: Este é Francisco, "O Estampado"
Todos
Que maravilha seu corpo tatuado
Âncoras, sereias, gaivotas, enguias!
Tem tatuagens em todos os lugares
Tem tatuagens até nas axilas
Daniel Rabinovich
Vejam tatuado em minha barriga
O continente europeu
E... Não lhes mostro a Itália
Porque ficaria feio
(Novamente Carlos fica no meio e Marcos ocupa o lugar de Daniel no lado "masculino")
Carlos López Puccio: Este é Aníbal, "O Insatisfeito"
Todos
Há em seus olhos rancor e despeito
Medo provoca sua imagem tão rude
Homem sem dúvida... De pelo no peito
O que se diz, uma besta peluda!
Marcos Mundstock
Minha fúria tem motivo
Ao mar já não o resisto
Ah, porque eu gostaria de ser
Ou bailarino ou modisto
(Puccio apresenta os dois que faltam. Como Carlos Núñez está tocando o piano, Jorge Maronna se coloca ao seu lado)
Carlos López Puccio: E estes são os gêmeos Reynoso: Julho e Agosto
Todos
Como se explica
Que sendo gêmeos
Não se pareçam suas caras
Suas aparências
Jorge Maronna: Eu sou magro
Carlos Núñez Cortés: Eu sou gordinho
Ambos: Somos gêmeos de mães diferentes
Todos: Venham conosco, gêmeos!
Ambos: Com muito gosto, senhoras!
Todos: E o que fazemos nós?
Todos: Vocês também
Todos: É um prazer!
Todos: Não demorem
Todos: A seus pés!
Todos: Lindos!
Todos: Majas!
Todos: Bonitos!
Carlos Núñez Cortés: Capitãaaaan!
(O final foi um pouco desordenado, com todos correndo de um lado para o outro do palco para seguir o diálogo entre marinheiros e foragidas. Marcos, mais esperto que os outros, no final fica no meio do palco olhando de um lado para o outro enquanto os demais correm. Quando Carlos Núñez os para, eles param e recuperam o fôlego)
Carlos Núñez Cortés: Capitão!
Carlos López Puccio: O que ocorre?
Carlos Núñez Cortés: Vejo um barco pirata à direita!
Carlos López Puccio: Se diz estribor
Carlos Núñez Cortés: Vejo um estribor à direita! Capitão, e vejo muitos piratas! Há um deles muito corpulento que parece o chefe. Tem uma perna de pau e leva um papagaio no ombro
Carlos López Puccio: Um barco pirata... E qual é seu tamanho?
Carlos Núñez Cortés: Mais bem pequenininho... É como uma caturrita pequena
Carlos López Puccio: Não, digo que qual é o tamanho do barco, homem
Carlos Núñez Cortés: Ah, o tamanho do barco... Eu pensei que você se referia... Ao tamanho de... Do... "psitáfido". Uns sessenta metros de comprimento
Carlos López Puccio: Comprimento não, eslora
(Carlos Núñez olha surpreso para o capitão, depois fecha os olhos para olhar o barco à distância e depois para seu catalejo, perguntando-se para que serve, se o capitão é capaz de ver sem ele algo que ele mesmo com o catalejo não conseguiu ver. Ele até sopra nele para ver se está entupido)
Carlos Núñez Cortés: Bom, homem, eu disse "papagaio" generalizando
Carlos López Puccio: Olha, veja se ele leva algum botim
Carlos Núñez Cortés: Sim, um! No pé que não é de pau!
(Puccio se afasta desesperado enquanto Carlos continua olhando pelo catalejo. De repente, vê Puccio através dele)
Carlos Núñez Cortés: Capitão, você não vai acreditar... um pinguim!
(Quando retira o catalejo dos olhos, verifica que o que estava olhando não era um pinguim, mas o próprio capitão. Tentando consertar a confusão, se aproxima dele e lhe acaricia a cabeça)
Carlos Núñez Cortés: Mas belíssimo
Daniel Rabinovich: Raios e centelhas!
Carlos López Puccio: O que ocorre?
Daniel Rabinovich: Não, não, me enganei. Na água, raias e centolas! E caracóis
Carlos López Puccio: Sim, também pode haver caracóis
Daniel Rabinovich: Não, não, caracóis está bem, errei o tom; Caracóis!
Carlos López Puccio: O que ocorre?
Daniel Rabinovich: Que uma garrafa vem flutuando em direção ao bergantim
Todos
Uma garrafa, uma garrafa!
Uma garrafa flutuando
Uma garrafa, uma garrafa!
Vem flutuando para cá
Daniel Rabinovich: Devem ter colocado para esfriar
(Quando ouve o comentário de Daniel, o capitão preocupado o afasta de um empurrão)
Todos
Uma garrafa, uma garrafa!
Vem flutuando para cá
Jorge Maronna: Deve ser uma mensagem dos piratas
Todos
Uma garrafa, uma garrafa!
Vem flutuando para cá
Jorge Maronna: Tem uma caveira e cruzadas duas tíbias
Daniel Rabinovich: Tíbias? Confirmado, a colocaram para esfriar
(Puccio volta a afastar Daniel de um empurrão e se agacha para pegar a garrafa e ler a mensagem)
Carlos López Puccio: Diabos! É do pirata Raúl!
Daniel Rabinovich: E o que diz?
Carlos López Puccio: Diz que se não entregarmos as prisioneiras... Nos afundarão
(Quando ouve a mensagem, Daniel começa a tremer de forma convulsiva)
Daniel Rabinovich: Ai, capitão... Que medo eu tenho, capitão!
Carlos López Puccio: Não trema assim
Daniel Rabinovich: Que medo eu tenho
Carlos López Puccio: Um pouco de dignidade!
Daniel Rabinovich: Estou aterrorizado
Carlos López Puccio: Olha, pense no passado da Espanha
Daniel Rabinovich: É que me treme toda a Europa, da Noruega até a Itália
(Carlos Núñez, que ficou pensando durante o diálogo, de repente tem uma ideia)
Carlos Núñez Cortés: Tenho uma ideia, capitão! Que tal se formos disfarçados de prisioneiras? E uma vez a bordo... zas! Atacamos eles!
Carlos López Puccio: Não, não, não, não. Imagine o que nos fariam se percebessem que não somos mulheres
(Carlos Núñez reflete e assente, indicando com gestos que nos cortariam a cabeça, mas Daniel intervém)
Daniel Rabinovich: Pior o que nos fariam se não percebessem
(Jorge Maronna, em segundo plano, faz gesto de dor, mas nesse momento Marcos se aproxima dele e faz sinal de que a ele não importaria, que se ele tem algum problema é coisa sua. Por algo o chamam de "O Insatisfeito"... Os demais, assustados, dão um passo para trás enquanto Carlos Núñez continua pensando em uma solução)
Carlos Núñez Cortés: Já está, capitão! Ja, ja! Então, vamos disfarçados... De homens
Carlos López Puccio: Pois nada, não há nada a fazer
Daniel Rabinovich: Como assim não há nada a fazer?
Carlos López Puccio: Teremos que entregar as prisioneiras
Daniel Rabinovich: Não!
Carlos Núñez Cortés: Não, isso não!
Marcos Mundstock: Resistamos! Resistamos!
Carlos López Puccio: Que não! Não saberia como oferecer resistência, portanto, temos que entregá-las
Daniel Rabinovich: É inútil
Marcos Mundstock: Sim, mas... É o capitão
Carlos López Puccio: Hala, vão embora! Tomem o bote! Vão com o pirata Raúl!
(Carlos Núñez volta a se sentar ao piano e entoa uma melodia triste enquanto os demais suspiram de dor e impotência ao ritmo da melodia. Daniel limpa o ombro de Jorge Maronna com a mão por duas vezes consecutivas, e quando este olha para seu ombro intrigado para ver do que se manchou, Daniel apoia a cabeça em seu ombro para chorar. Jorge, compreensivo, acaricia a cabeça dele por um segundo e retira a mão, mas Daniel a coloca de volta em seu rosto)
Daniel Rabinovich: Mais!
Carlos López Puccio: Contramestre, zarpamos. Que estendam as velas
Marcos Mundstock: Não recomendo, senhor! Há vento
Carlos López Puccio: E... Por isso, que estendam as velas
Marcos Mundstock: Ah, que "estendam" as velas! Eu havia entendido que "acessem" as velas
Daniel Rabinovich
Ai! Que as majas se foram
E com elas nosso amor
(Daniel canta com gesto apesadumbrado e voz triste, embora quando diz "amor" leve as mãos ao lado direito do peito. No entanto, percebe rapidamente seu erro e as leva ao lado esquerdo, provocando a gargalhada do público)
Todos
Sempre nos resta o esquecimento
O esquecimento com o licor
Já que as majas se foram
E com elas nosso amor
Só nos resta esquecê-las
Só nos resta... Esquecê-las
Só nos resta... Esquecê-las!
Daniel Rabinovich: Buah, buah, buah!
Carlos López Puccio: Está bem, não chore mais! Olha, pense no passado da Espanha
Daniel Rabinovich: Não choro pelo passado da Espanha, choro pelo futuro da Itália!
Todos: Esquecê-las com o licor!