395px

Uma foto na parede

Los Pitufos

Una foto en la pared

No comprendo que es lo que nos ha pasado.

Hace tiempo que las cosas no están bien.

Yo me miento; pienso que nada ha cambiado

Y, aunque trato, no me puedo convencer.

Ni la amo como el más enamorado

Ni la odio cómo a nadie más odie.

Pero cuando, por la noche, esta a mi lado

Es que entiendo que ya nada puedo hacer.

Mientras tanto, voy buscando en otras bocas.

Siempre hay una que me sabe enamorar.

En la misma noche es sirvienta en la cocina

Y, en el cuarto, secretaria de oficina.

Yo tratando de planificar la huida,

Ella a media muerte, contra la pared.

¿cómo hacemos para terminar el día

Si la vida que llevamos no anda bien?

Si le miento es para no hacerle daño.

La verdad es que con los años la olvidé.

No la siento ni en el alma ni en las manos.

Ni la encuentro cuando busco una mujer.

Si supiera cómo extraño esas mañanas

Cuándo el aire se hacía polvo entre los dos.

Y era un juego agarrar, en un descuido,

Sorprenderla por debajo del vestido.

Y sus manos dibujándome la cara,

Su mirada escrutando mi interior.

A veces siento que, aunque ya no duerme cerca

Cuando sueña, algo en casa me despierta.

Con el tiempo va empedrándose el camino.

Los rencores se hacen quiste en el colchón.

Y así el sexo se envenena con domingos

Y muere antes de entrar a la habitación.

Ahora canto para no quedar lisiado

(siempre escribo cuando no me siento bien)

Guardo de ella lo poquito que ha dejado

Y los besos que no secan en la piel.

Tanto invierno, que febrero fue un mal trago.

Desde entonces que ya no la he vuelto a ver.

Cuando vuelve, en mis sueños de verano

Me abandona y amanezco abandonado

Perdóname si no oculto lo que siento.

Es lo que hago cuando no hay nada que hacer.

Cuando el tiempo de los mimos y los besos

Es, ahora, una foto en la pared

Uma foto na parede

Não entendo o que aconteceu com a gente.

Faz tempo que as coisas não estão bem.

Eu me engano; penso que nada mudou

E, mesmo tentando, não consigo me convencer.

Nem a amo como o mais apaixonado

Nem a odeio como a ninguém mais odiei.

Mas quando, à noite, ela está ao meu lado

É quando entendo que nada posso fazer.

Enquanto isso, vou buscando em outras bocas.

Sempre tem uma que me sabe conquistar.

Na mesma noite, é empregada na cozinha

E, no quarto, é secretária de escritório.

Eu tentando planejar a fuga,

Ela quase morta, encostada na parede.

Como fazemos para terminar o dia

Se a vida que levamos não vai bem?

Se eu minto, é pra não machucar.

A verdade é que com os anos eu a esqueci.

Não a sinto nem na alma, nem nas mãos.

Nem a encontro quando busco uma mulher.

Se eu soubesse como eu sinto falta das manhãs

Quando o ar virava poeira entre nós.

E era um jogo pegar, num descuido,

Surpreendê-la por baixo do vestido.

E suas mãos desenhando meu rosto,

Seu olhar investigando meu interior.

Às vezes sinto que, mesmo não dormindo perto

Quando sonha, algo em casa me acorda.

Com o tempo, o caminho vai se tornando difícil.

As mágoas se tornam cisto no colchão.

E assim o sexo se envenena com domingos

E morre antes de entrar no quarto.

Agora canto pra não ficar aleijado

(sempre escrevo quando não me sinto bem)

Guardo dela o pouquinho que deixou

E os beijos que não secam na pele.

Tanto inverno, que fevereiro foi um péssimo trago.

Desde então, não a vi mais.

Quando volta, nos meus sonhos de verão

Me abandona e acordo abandonado.

Desculpe se não escondo o que sinto.

É o que faço quando não há nada a fazer.

Quando o tempo de carinhos e beijos

É, agora, uma foto na parede.

Composição: Nicolas Franchino