Poema número dos (El jubilado)
Fue un viento de vigilia el que lo trajo.
Quedó varado en un rincón del feca.
Le habían afanado hasta la bronca.
Lo habían revoleado y salió ceca.
¡Cómo no habría de quedar pagando
en actitud entre siniestra y mansa,
si después de yugar toda una vida
acabó por morfarse la esperanza!
Ya no tiene ilusiones que ponerse.
Su fe la desinflaron de un plumazo
y hoy anda con lo puesto -su esqueleto-,
llevando una cacho'e nada bajo el brazo.
Poema número dos (O aposentado)
Foi um vento de vigília que o trouxe.
Ficou encalhado num canto da sala.
Le roubaram até a raiva.
Ele foi jogado e saiu sem nada.
Como não ia ficar pagando
com uma atitude entre sinistra e mansa,
se depois de arar a vida inteira
acabou engolindo a esperança!
Já não tem ilusões pra se vestir.
A fé foi desfeita num estalo
e hoje anda com o que tem - seu esqueleto -,
levando um pedaço de nada debaixo do braço.