Alicia en La Habana
Perdida alicia, lejos del hogar,
Mochila y pies en una tierra extraña,
Hecha libélula de sal
Quiso entender y echó a volar
Sobre los barrios muertos
De la madrugada.
¿cuánto se puede amar una canción?
¿cuánto abandono cabe en una noche?
Cruzó el espejo, caminó
Llorando rampa y malecón,
Perdiendo el rumbo entre sus dos amores.
Y halló
La aurora con su paso lento,
Una ciudad amaneciendo
En cada charco,
Y ató cordones rotos
De otro tiempo.
Miró
Su voz abierta entre sus manos,
Halló su piel donde la había dejado
Y comenzó de nuevo, paso a paso.
¿adónde está enterrado el corazón?
¿por quién será que doblan
Las campanas?
¿cómo se olvida ese dolor,
La última foto, aquél avión,
Y tanta historia hundida
En las palabras?
Soñó despierta alicia una vez más,
Arrojó al mar sus años de silencio,
-¡qué cosa triste es la verdad!-
Soñó porque quería soñar
Y hacerse un catalejo
Con el viento.
Y halló
La aurora con su paso lento,
Una ciudad amaneciendo
En cada charco,
Y ató cordones rotos
De otro tiempo.
Miró
Su propia voz entre sus manos,
Halló su piel donde la había dejado
Y comenzó de nuevo, paso a paso
Alicia em Havana
Perdida, Alicia, longe de casa,
Mochila e pés em uma terra estranha,
Feita libélula de sal
Quis entender e decidiu voar
Sobre os bairros mortos
Da madrugada.
Quanto se pode amar uma canção?
Quanto abandono cabe em uma noite?
Cruzou o espelho, caminhou
Chorando rampa e malecón,
Perdendo o rumo entre seus dois amores.
E encontrou
A aurora com seu passo lento,
Uma cidade amanhecendo
Em cada poça,
E amarrou cordões quebrados
De outro tempo.
Olhou
Sua voz aberta entre suas mãos,
Encontrou sua pele onde a havia deixado
E começou de novo, passo a passo.
Onde está enterrado o coração?
Por quem será que dobram
As campanas?
Como se esquece essa dor,
A última foto, aquele avião,
E tanta história afundada
Nas palavras?
Sonhou acordada, Alicia, mais uma vez,
Jogou ao mar seus anos de silêncio,
-Que coisa triste é a verdade!-
Sonhou porque queria sonhar
E se fez um catalejo
Com o vento.
E encontrou
A aurora com seu passo lento,
Uma cidade amanhecendo
Em cada poça,
E amarrou cordões quebrados
De outro tempo.
Olhou
Sua própria voz entre suas mãos,
Encontrou sua pele onde a havia deixado
E começou de novo, passo a passo.