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Prefiro o Trapézio

Manolo Garcia

Prefiero El Trapecio

Con las hermanas Gilda duermo en una cama grande.
Bailamos con las canciones del Sisa y el Peret.
En un edificio con ventanas sin cristales,
Carpanta y yo vivimos a base de latas de calamares.
En el trece, rue del Percebe,
vivo en la ausencia del deseo canalla.
En la indigencia del garfio y la pata de palo.
Y si la vida es un sueño,
como dijo algún navegante atribulado,
prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento.
Voy viviendo a mi manera.
Si conviene regando. Pa' que crezca la higuera.
Pa' que crezca y de sombra,
pa' que dé sombra y frutos
y muchas primaveras,
y muchas primaveras.
Ante una hoguera que alimento
con muebles de algún desalojo indecente,
me caliento junto al Correcaminos,
Rompetechos y otros colegas.
En fin, buena gente.
Somos gente ficticia.
Náufragos urbanos.
Perdidos, renegados, inadaptados,
olvidados. Gente ficticia,
gente fetén si el mundo fuese de cartulina.
Prefiero el trapecio
para verlas venir en movimiento.
Voy viviendo a mi manera,
si conviene regando. Pa' que crezca la higuera.
Pa' que crezca y de sombra,
pa 'que de sombra y frutos
y muchas primaveras,
y muchas primaveras.
Caballeros de bombín gastado.
Calcetín a rombos.
De guante roto.
De bufanda mugrienta en las húmedas noches de marzo.
Como el lindo gatito fracasamos invariablemente
para diversión del personal
que nos mira de reojo.
Y como el Coyote, nunca llegamos a la hora,
ni al lugar, ni en el momento preciso.

Prefiro o Trapézio

Com as irmãs Gilda, durmo em uma cama grande.
Dançamos com as músicas do Sisa e do Peret.
Em um prédio com janelas sem vidro,
Carpanta e eu vivemos à base de latas de lula.
No treze, rua do Percebe,
vivo na ausência do desejo safado.
Na indigência do gancho e da perna de pau.
E se a vida é um sonho,
como disse algum navegador atormentado,
prefiro o trapézio
para vê-las vindo em movimento.
Vou vivendo do meu jeito.
Se convém, regando. Pra que a figueira cresça.
Pra que cresça e dê sombra,
pra que dê sombra e frutos
e muitas primaveras,
e muitas primaveras.
Diante de uma fogueira que alimento
com móveis de algum despejo indecente,
me aqueço junto ao Correcaminhos,
Rompetechos e outros colegas.
Enfim, boa gente.
Somos gente fictícia.
Náufragos urbanos.
Perdidos, renegados, inadaptados,
esquecidos. Gente fictícia,
gente de verdade se o mundo fosse de papelão.
Prefiro o trapézio
para vê-las vindo em movimento.
Vou vivendo do meu jeito,
se convém, regando. Pra que a figueira cresça.
Pra que cresça e dê sombra,
pra que dê sombra e frutos
e muitas primaveras,
e muitas primaveras.
Cavalheiros de chapéu surrado.
Meia xadrez.
Com luva rasgada.
Com cachecol sujo nas noites úmidas de março.
Como o lindo gatinho, fracassamos invariavelmente
para diversão do pessoal
que nos observa de canto de olho.
E como o Coyote, nunca chegamos na hora,
nem no lugar, nem no momento certo.

Composição: Manolo Garcia