Subí con la dama
Subí con la dama hasta la terraza
Cama abierta, grisácea calma
A la espera, empero, arañado torso
Alambres candentes ajando mi sombra
Subí con la dama a la planta noble
Sillones antiguos de estampa italiana
Y en el aire, luz de geranios
Tras las cortinas, chinelas que escapan
Lumínicas sombras sobre cartel antiguo
Que anuncia la venta de elixires milagrosos
Y en el aire, luz de geranios
Mientras la radio anuncia crecepelos
Y publicita jarabes portentosos
Fragancia de los mirtos
No dije nada, desperté lentamente
Fragancia de los tilos
No dije nada, desperté lentamente
Vacía la ciudad, caminé solo por las plazas
Subí con la dama hasta la estancia
Absurdas palmeras como caricias falsas
Subí con la dama, perezosa mañana
A nuestros pies, dormida la ciudad desahuciada
Subí con la dama a la planta noble
Doradas balaustradas y aquel humo azulado
Me sentí como un dentista cariado
Nos observaban pecadoras estatuas
La Venus de Milo en horrible estampa
Mancillada con mostachos por mano nefanda
Y un vértigo lascivo y peligroso
En los cuadros mal copiados, no entendidos
De un pretendido cubismo desastrado y pesaroso
Quiero fragancia de los tilo
No decir nada, despertar lentamente
Fragancia de los mirtos
Despertar lentamente sin decir nada
Luz de geranios en el aire
Caminar solo por las calles
Ausente
Subi com a Dama
Subi com a dama até a cobertura
Cama aberta, calma cinza
À espera, porém, torso arranhado
Fios quentes queimando minha sombra
Subi com a dama ao andar nobre
Sofás antigos de estampa italiana
E no ar, luz de gerânios
Atrás das cortinas, chinelas que escapam
Sombras luminosas sobre cartaz antigo
Que anuncia a venda de elixires milagrosos
E no ar, luz de gerânios
Enquanto o rádio anuncia crecepelos
E publicita xaropes poderosos
Fragância dos mirtos
Não disse nada, acordei devagar
Fragância dos tilos
Não disse nada, acordei devagar
Cidade vazia, caminhei sozinho pelas praças
Subi com a dama até a sala
Palmeiras absurdas como carícias falsas
Subi com a dama, manhã preguiçosa
Aos nossos pés, a cidade adormecida e desolada
Subi com a dama ao andar nobre
Balaustradas douradas e aquela fumaça azulada
Me senti como um dentista com cárie
Estátuas pecadoras nos observavam
A Vênus de Milo em estampa horrível
Manchada com bigodes por mão nefasta
E um vertigem lasciva e perigosa
Nos quadros mal copiados, não entendidos
De um pretenso cubismo desastroso e pesaroso
Quero fragância dos tilos
Não dizer nada, acordar devagar
Fragância dos mirtos
Acordar devagar sem dizer nada
Luz de gerânios no ar
Caminhar sozinho pelas ruas
Ausente