Por Las Acequias
Cuando la vendimia se vuelve fiesta
y por lugares la tierra sueña
entre los cogollos amanecidos
nació esta cueca, nació esta cueca
entre los cogollos amanecidos
nació esta cueca, nació esta cueca
Para que se vaya por las hileras
regando esperanza de viña nueva
para que se quede mirando el cielo
por las acequias, por las acequias
para que se quede mirando el cielo
por las acequias, por las acequias
Por la blanca y por la negra
meta canto las tijeras
y en el alma del cuyano,
se vuelven flores las penas
A Mendoza la guardiana
madre de toda la siembra
Para que se vuele con los pañuelos
para que se quede entre las polleras
para que parezca que están cayendo
copos de nieve en la cordillera
para que parezca que están cayendo
copos de nieve en la cordillera
Para que Tejada se vuelva canto
en el canto simple de la alameda
para que despierte tu sangre huarpe
en cada intento de savia nueva
para que despierte tu sangre huarpe
en cada intento de savia nueva
Por la blanca y por la negra
meta canto las tijeras
y en el alma del cuyano,
se vuelven flores las penas
A Mendoza la guardiana
madre de toda la siembra
Pelas Acequias
Quando a colheita vira festa
E por aí a terra sonha
Entre os brotos amanhecidos
Nasceu essa cueca, nasceu essa cueca
Entre os brotos amanhecidos
Nasceu essa cueca, nasceu essa cueca
Pra que vá pelas fileiras
Regando esperança de nova vinha
Pra que fique olhando pro céu
Pelas acequias, pelas acequias
Pra que fique olhando pro céu
Pelas acequias, pelas acequias
Pela branca e pela negra
Meta canto as tesouras
E na alma do cuyano,
As penas viram flores
A Mendoza, a guardiã
Mãe de toda a semeadura
Pra que voe com os lenços
Pra que fique entre as saias
Pra que pareça que estão caindo
Flocos de neve na cordilheira
Pra que pareça que estão caindo
Flocos de neve na cordilheira
Pra que Tejada vire canto
No canto simples da alameda
Pra que desperte teu sangue huarpe
Em cada tentativa de seiva nova
Pra que desperte teu sangue huarpe
Em cada tentativa de seiva nova
Pela branca e pela negra
Meta canto as tesouras
E na alma do cuyano,
As penas viram flores
A Mendoza, a guardiã
Mãe de toda a semeadura