Para que lo oigan
Viene haciendo batifondo
y orondo,
por el acordeón caminando,
lastima un pregón -gritando-
para que lo oigan del fondo...
-¡Naranja, la paraguaya!
-¡Qué sabor la mandarina!
-¡Asome al balcón, vecina!
-¡Párese... no se me vaya
que por venderle, malhaya,
vuelvo a su callejón!...
¡Usa una faja café,
que el pantalón sujeta!...
Camina flameándole,
su pañolón violeta...
¡Mozo de la zapatilla
bordada con corazón!...
Es un pregón de la orilla
que va limando su son
cordial...
¡Como un gorrión
del arrabal!...
Tiene untada la melena
-morena-
con un perfume barato.
Y aunque es mozo de buen trato
grita en el cordón su pena...
Para que lo oigan, barrena
con su voz la calle. Y trata
de olvidar aquella ingrata
que llevó un pregón ajeno.
Y que le dejó un veneno
sobre su corazón.
Para que o ouçam
Vem fazendo barulho
com jeito,
pelo acordeão andando,
traz um grito -gritando-
para que o ouçam lá do fundo...
- Laranja, a paraguaia!
- Que sabor a tangerina!
- Apareça na janela, vizinha!
- Pare... não vá embora
que pra te vender, maldita,
vou voltar pro seu beco!...
Usa uma faixa marrom,
que segura a calça!...
Caminha balançando,
seu lenço roxo...
Rapaz da sapatilha
bordada com coração!...
É um grito da beira
que vai afinando seu som
cordial...
Como um pardal
do subúrbio!...
Tem a juba untada
-morena-
com um perfume barato.
E embora seja um cara de boa
fala na calçada sua dor...
Para que o ouçam, ele arrasa
com sua voz a rua. E tenta
esquecer aquela ingrata
que levou um grito emprestado.
E que deixou um veneno
sobre seu coração.