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Martírio

Nacha Guevara

Martirio

Sola.
Increíblemente sola.
Vivo el drama de esperarte,
hoy, mañana, siempre igual.
Dolor que muerde la carne.
Herida que hace gritar.
Vergüenza de no olvidarte
si yo sé que no vendrás.
Sola.
Despiadadamente sola.
Como están los que se mueren,
los que sufren, los que quieren,
así estoy yo por tu impiedad.

Sin comprender
por qué razón te quiero,
ni qué castigo de dios
me condenó al horror
de que seas vos,
vos solamente, sólo vos,
nadie en la vida más que vos,
lo que yo quiero.
Y entre la risa y la burla
yo arrastré mi amor llamándote.

Fiebre
de pasiones maldecidas
que uno trae de otras vidas
y la sufre hasta morir.
Dolor de bestia perdida
que quiere huir del puñal.
Yo me revuelco sin manos
pa' librarme de tu mal.

Sola.
Pavorosamente sola.
Mientras grita mi conciencia
tu traición, la de tu ausencia,
hoy, mañana, siempre igual.

Sin comprender
por qué razón te quiero,
ni qué castigo de dios
me condenó al horror
de que seas vos,
vos solamente, sólo vos,
nadie en la vida más que vos,
lo que yo quiero.
Y entre la risa y la burla
yo arrastré mi amor llamándote.

Sola.
Sola.
Sola.

Martírio

Sola.
Incrivelmente sozinha.
Vivo o drama de te esperar,
hoje, amanhã, sempre igual.
Dor que morde a carne.
Ferida que faz gritar.
Vergonha de não te esquecer
se eu sei que não virás.
Sozinha.
Desalmadamente sozinha.
Como estão os que estão morrendo,
os que sofrem, os que amam,
assim estou eu pela tua impiedade.

Sem entender
por que razão eu te amo,
nem que castigo de Deus
me condenou ao horror
de que sejas tu,
tu somente, só tu,
ninguém na vida além de tu,
o que eu quero.
E entre a risada e a zombaria
eu arrastei meu amor te chamando.

Febre
de paixões amaldiçoadas
que a gente traz de outras vidas
e sofre até morrer.
Dor de besta perdida
que quer fugir da adaga.
Eu me debato sem mãos
pra me livrar do teu mal.

Sozinha.
Amedrontadoramente sozinha.
Enquanto grita minha consciência
tu traição, a da tua ausência,
oh, hoje, amanhã, sempre igual.

Sem entender
por que razão eu te amo,
nem que castigo de Deus
me condenou ao horror
de que sejas tu,
tu somente, só tu,
ninguém na vida além de tu,
o que eu quero.
E entre a risada e a zombaria
eu arrastei meu amor te chamando.

Sozinha.
Sozinha.
Sozinha.

Composição: Discepolo