395px

A Rumba do Sabor Amargo

Nacho Vegas

La Rumba Del Sabor Amargo

Aquella noche prendía
el aire como un desgarro,
aquel "tablao" se encendía
con tan sólo tú mirarlo.

Cerró una ovación de flores
encarnadas y bermejas,
y hasta joyas arrojaban
mientras brindaban desde una mesa
como quien sin tener nada
entre jaleos su aliento deja.

Y el sol se hundía en su letargo
y la noche despertaba,
yo era un chiquillo y sin embargo
mi corazón retumbaba
cuando Bambino cantaba la rumba
del sabor amargo.

Si pudiera convertirse
en un regalo el amor
escogería la forma
de una joya o de una flor.

No busques nada más bello,
no existe, no tengas duda,
pues las cosas más hermosas
son para siempre o apenas duran,
pues las cosas más hermosas
son para siempre o apenas duran.

Y el sol se hundía en su letargo
y la noche despertaba,
yo era un chiquillo y sin embargo
mi corazón retumbaba
cuando Bambino cantaba la rumba
del sabor amargo.

Y aquella noche, que el duende
lo invocó un ángel gitano,
se hizo cielo el infierno
y al tocar por arrebato
lo efímero con lo eterno
entre palmas se rozaron.

Y el sol se hundía en su letargo
y la noche despertaba,
yo era un chiquillo y sin embargo
mi corazón retumbaba
cuando Bambino cantaba la rumba
del sabor amargo.

De tan a gusto que bebo,
de tanto apurar el vaso,
de tan a gusto que bebo,
de dar los tragos tan largos,
termino bebiendo el poso
y se me queda un sabor amargo.

A Rumba do Sabor Amargo

Aquela noite pegava
no ar como um rasgo,
aquele "tablao" se acendia
só de você olhar.

Fechou uma ovada de flores
vermelhas e rubras,
e até joias jogavam
enquanto brindavam de uma mesa
como quem sem ter nada
entre gritos deixa o fôlego.

E o sol se afundava em seu letargo
e a noite despertava,
eu era um garoto e, no entanto,
meu coração retumbava
quando Bambino cantava a rumba
do sabor amargo.

Se pudesse se transformar
em um presente o amor
escolheria a forma
de uma joia ou de uma flor.

Não busque nada mais belo,
não existe, não tenha dúvida,
pois as coisas mais lindas
são para sempre ou duram pouco,
p pois as coisas mais lindas
são para sempre ou duram pouco.

E o sol se afundava em seu letargo
e a noite despertava,
eu era um garoto e, no entanto,
meu coração retumbava
quando Bambino cantava a rumba
do sabor amargo.

E aquela noite, que o duende
invocou um anjo cigano,
se fez céu o inferno
e ao tocar por arrebatamento
o efêmero com o eterno
entre palmas se tocaram.

E o sol se afundava em seu letargo
e a noite despertava,
eu era um garoto e, no entanto,
meu coração retumbava
quando Bambino cantava a rumba
do sabor amargo.

De tão à vontade que bebo,
de tanto esvaziar o copo,
de tão à vontade que bebo,
de dar os goles tão longos,
termino bebendo o resíduo
e me fica um sabor amargo.