395px

Quem Te Viu

Paco Ibañez

Quien Te Vio

los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle
con las torres de canela.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.

La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.

Por las calles de penumbra,
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás, fugaces,
remolinos de tijeras.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar
sin peines para sus crenchas.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.

Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.
¡Oh ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

Quem Te Viu

os cavalos negros são.
As ferraduras são negras.
Sobre as capas brilham
manchas de tinta e de cera.
Têm, por isso não choram,
de chumbo as caveiras.
Com a alma de verniz
vêm pela estrada.

Oh cidade dos ciganos!
Quem te viu e não te lembra?
Cidade de dor e almíscar
com as torres de canela.
Oh cidade dos ciganos!
Quem te viu e não te lembra?
Apague suas luzes verdes
que vem a benemérita.

A cidade, livre de medo,
multiplicava suas portas.
Quarenta guardas civis
entram a torto e a direito por elas.
Os relógios pararam
e o conhaque das garrafas
se disfarçou de novembro
para não levantar suspeitas.

Pelas ruas de penumbra,
fugem as ciganas velhas
com os cavalos adormecidos
e as panelas de moedas.
Pelas ruas íngremes
sobem as capas sinistras,
deixando para trás, fugazes,
redemoinhos de tesouras.

Oh cidade dos ciganos!
Quem te viu e não te lembra?
Deixem-na longe do mar
sem pentes para suas tranças.
Oh cidade dos ciganos!
Quem te viu e não te lembra?
Que te busquem na minha testa.
Jogo de lua e areia.

Rosa, a dos Camborios,
gime sentada em sua porta
com seus dois seios cortados
postos em uma bandeja.
Mas a Guarda Civil
avança semeando fogueiras,
donde jovem e nua
a imaginação se queima.

Oh cidade dos ciganos!
Quem te viu e não te lembra?
Que te busquem na minha testa.
Jogo de lua e areia.
Oh cidade dos ciganos!
A Guarda Civil se afasta
por um túnel de silêncio
enquanto as chamas te cercam.

Composição: