395px

Cruz de Facas

Quedate En Madrid

Cruz de Navajas

A las cinco se cierra la barra del treinta y tres,
Pero Mario no sale hasta las seis.

Y si encima le toca hacer caja, despidete,
Casi siempre se le hace de da,
Mientras Mara, ya se ha puesto en pie;
Ha hecho la casa, ha hecho hasta caf,
Y le espera medio desnuda.

Mario llega cansado y saluda, sin mucho afn,
Quiere cama pero otra variedad;
Y Mara se moja las ganas en el caf
Magdalenas del sexo convexo;
Luego al trabajo
En un gran almacn;
Cuando regresa no hay ms que un somier,
Taciturno que usar por turnos.

Cruz de navajas por una mujer.
Brillos mortales despuntan al alba.
Sangres que tien de malva el amanecer.

Pero hoy como ha habido redada en el treinta y tres,
Mario vuelve a las cinco menos diez.
Por su calle vaca, a lo lejos, solo se ve
A unos novios comindose a besos;
El pobre Mario se quiere morir,
Cuando se acerca para descubrir,
Que es Mara con compaa.

Cruz de navajas por una mujer.
Brillos mortales despuntan al alba.
Sangres que tien de malva el amanecer.

Sobre Mario de bruces tres cruces:
Una en la frente la que mas doli,
Otra en el pecho la que le mat,
Y otra miente en el noticiero:
"Dos drogadictos en plena ansiedad,
Roban y matan a Mario Postigo,
Mientras su esposa es testigo desde el portal".

En vez de cruz de navajas por una mujer.
Brillos mortales despuntan al alba.
Sangres que tien de malva el amanecer.

Cruz de Facas

Às cinco fecha o bar do trinta e três,
Mas o Mario não sai até as seis.

E se ainda tiver que fazer a caixa, se despede,
Quase sempre se atrasa pra sair,
Enquanto a Mara já se levantou;
Fez a casa, até o café,
E o espera meio despida.

Mario chega cansado e cumprimenta, sem muita empolgação,
Quer cama, mas de outro jeito;
E a Mara molha a vontade no café
Com bolinhos de sexo convexo;
Depois pro trabalho
Em um grande armazém;
Quando volta, só tem um colchão,
Silencioso, que usa por turnos.

Cruz de facas por uma mulher.
Brilhos mortais surgem ao amanhecer.
Sangues que têm de malva o amanhecer.

Mas hoje, como teve batida no trinta e três,
Mario volta às cinco menos dez.
Pela sua rua vazia, ao longe, só se vê
Uns namorados se comendo a beijos;
O pobre Mario quer morrer,
Quando se aproxima pra descobrir,
Que é a Mara com companhia.

Cruz de facas por uma mulher.
Brilhos mortais surgem ao amanhecer.
Sangues que têm de malva o amanhecer.

Sobre Mario, de bruços, três cruzes:
Uma na testa, a que mais dói,
Outra no peito, a que o mata,
E outra mente no noticiário:
"Dois drogados em plena ansiedade,
Roubam e matam Mario Postigo,
Enquanto sua esposa é testemunha da calçada".

Em vez de cruz de facas por uma mulher.
Brilhos mortais surgem ao amanhecer.
Sangues que têm de malva o amanhecer.