Relato III
Del quince al veintiuno,
mes de diciembre,
se hizo el largo viaje
por las pendientes.
Veintiséis mil bajaron
o tal vez más
con silencios gastados
en el Salar.
Iban bajando ansiosos,
iban llegando
los miles de la pampa,
los postergados.
No mendigaban nada,
sólo querían
respuesta a lo pedido,
respuesta limpia.
Algunos en Iquique
los comprendieron
y se unieron a ellos,
eran los Gremios.
Y solidarizaron
los carpinteros,
los de la Maestranza,
los carreteros,
los pintores y sastres,
los jornaleros,
lancheros y albañiles,
los panaderos,
gasfiteres y abastos,
los cargadores.
Gremios de apoyo justo,
de gente pobre.
Los Señores de Iquique
tenían miedo;
era mucho pedir
ver tanto obrero.
El pampino no era
hombre cabal,
podía ser ladrón
o asesinar.
Mientras tanto las casas
eran cerradas,
miraban solamente
tras las ventanas.
El Comercio cerró
también sus puertas,
había que cuidarse
de tanta bestia.
Mejor que los juntaran
en algún sitio,
si andaban por las calles
era un peligro.
Relato III
Do quinze ao vinte e um,
no mês de dezembro,
fizemos a longa viagem
pelas ladeiras.
Vinte e seis mil desceram
ou talvez mais
com silêncios gastos
no Salar.
Desciam ansiosos,
iam chegando
os milhares da pampa,
os deixados pra trás.
Não pediam nada,
só queriam
resposta ao que pediram,
resposta clara.
Alguns em Iquique
os entenderam
e se juntaram a eles,
eram os Sindicatos.
E se solidarizaram
os carpinteiros,
os da Maestranza,
os carreteiros,
os pintores e alfaiates,
os trabalhadores,
lancheros e pedreiros,
os padeiros,
gasfiteres e merceiros,
os carregadores.
Sindicatos de apoio justo,
de gente pobre.
Os Senhores de Iquique
tinham medo;
eram muitos pedindo
ver tanto operário.
O pampino não era
homem de bem,
podia ser ladrão
ou assassino.
Enquanto isso as casas
eram fechadas,
eles só olhavam
pelas janelas.
O Comércio fechou
também suas portas,
havia que se cuidar
de tanta fera.
Melhor que os juntassem
em algum lugar,
se andassem pelas ruas
era um perigo.