395px

Que Nunca Se Repita

Salta La Banca

Que Nunca Se Repita

El olvido es el disparo a la conciencia.
La memoria es el final de la inocencia.
Soplen fuerte para generar un viento
Que no deje que se eclipsen los recuerdos.

Traigo leña para que no muera un fuego
Que no quiere contemplarnos como ciegos.
Porque nunca se me va a curar la herida
De haber visto cómo se me iba la vida.

No omitamos que esa noche de Diciembre,
Almas púberes en busca de la gloria,
Se encontraban cara a cara con la muerte
A raíz de una vorágine traidora.

Que me devuelvan las sonrisas espontáneas
Que yo a cambio puedo dar mi escepticismo.
Que es aquel que ha de surgir en la desgracia
De sentirse un ingenuo desprotegido.
Y que el futuro sólo sea lo que viene
y no aquel karma que a mi pánico entretiene.

Por las noches, en la cama, no estoy solo.
Pues la culpa es inquilina en mis entrañas.
Cuando, en realidad, los dueños de este dolo,
Son políticos de la peor calaña.

Pareciera que no ha servido de nada.
Sólo hay padres que no pierden la esperanza
De acabar la impunidad que es promotora
De una rabia que no da misericordia.

Que lo escuchen los que creen que en su vida
Nunca pagarán los costos que le implican.
Que se olviden de su intrepida malicia.
Y que nunca, que nunca se repita.
Que nunca, pero nunca se repita.
Que nunca, pero nunca, nunca se repita...

Que me devuelvan las sonrisas espontáneas
Que, yo a cambio, puedo dar mi escepticismo.
Que es aquel que ha de surgir en la desgracia
De sentirse un ingenuo desprotegido.
Y que el futuro sólo sea incertidumbre
Y no la lumbre que amplifique así mis miedos.

Reintégrenme el color que habitaba en los sueños,
Yo puedo dar un centenar de pesadillas.
Que son aquellas que dan luz a mi desdeño,
Y quieren empujar un sol que trastabilla.
Y que el futuro sólo sea incertidumbre
Y no la lumbre que amplifique así mi miedo.
Y no la nube que me impida ver el cielo.

Que Nunca Se Repita

O esquecimento é o tiro na consciência.
A memória é o fim da inocência.
Soprem forte pra gerar um vento
Que não deixe que se apaguem as lembranças.

Tô trazendo lenha pra não deixar morrer uma chama
Que não quer nos ver como cegos.
Porque nunca vai cicatrizar a ferida
De ter visto como a vida me escapava.

Não vamos esquecer que naquela noite de dezembro,
Almas jovens em busca da glória,
Se depararam cara a cara com a morte
Por causa de uma voragem traiçoeira.

Que me devolvam os sorrisos espontâneos
Que eu em troca posso dar meu ceticismo.
Que é aquele que surge na desgraça
De se sentir um ingênuo desprotegido.
E que o futuro seja só o que vem
E não aquele karma que entretém meu pânico.

À noite, na cama, não estou sozinho.
Pois a culpa é inquilina nas minhas entranhas.
Quando, na verdade, os donos desse dolo,
São políticos da pior espécie.

Parece que não serviu pra nada.
Só há pais que não perdem a esperança
De acabar com a impunidade que é promotora
De uma raiva que não dá misericórdia.

Que ouçam os que acham que em suas vidas
Nunca pagarão os custos que isso implica.
Que se esqueçam de sua malícia intrépida.
E que nunca, que nunca se repita.
Que nunca, mas nunca se repita.
Que nunca, mas nunca, nunca se repita...

Que me devolvam os sorrisos espontâneos
Que eu em troca posso dar meu ceticismo.
Que é aquele que surge na desgraça
De se sentir um ingênuo desprotegido.
E que o futuro seja só incerteza
E não a chama que amplifica assim meus medos.

Reintegrem-me a cor que habitava nos sonhos,
Eu posso dar um centenar de pesadelos.
Que são aqueles que iluminam meu desprezo,
E querem empurrar um sol que tropeça.
E que o futuro seja só incerteza
E não a chama que amplifica assim meu medo.
E não a nuvem que me impede de ver o céu.