395px

O cocheirinho

Santiago Adamini

El cocherito

Bailando
empezó a vivir la vida
de muchacho paseandero,
bailarín de los primeros.
Gabino,
un mentado cocherito,
que vivía sus andanzas
en el barrio Caballito.
Silbando
noche a noche en una esquina
a la luz de un farolito
esperaba al organito,
y luego
cuando el tango le invitaba
a bailar los entregaba
empleando el corazón.

Bailando en las calles,
llegó el cocherito,
a ser en el barrio
una gran bailarin.
Soñaba los tangos
que el viejo organito
llevaba al suburbio
a hacerlo feliz.
En todos los bailes
que el mozo llegaba,
bailando ganaba
algún corazón.
Su estampa porteña
que tanto gustaba,
por donde bailaba,
recuerdos dejó.

Pasaron
muchos años y una noche,
entre amigos y algo en copas,
el muchacho les decía:
¡Les juro!
que tranquilo moriría,
si bailando un tango un día,
me fallara el corazón.

O cocheirinho

Bailando
começou a viver a vida
como um garoto que passeia,
bailarino dos primeiros.
Gabino,
um tal cocheirinho,
que vivia suas aventuras
no bairro Caballito.
Assobiando
noite após noite em uma esquina
a luz de um lampião
esperava o organito,
e então
quando o tango o convidava
a dançar, ele se entregava
usando o coração.

Bailando nas ruas,
chegou o cocheirinho,
para ser no bairro
um grande bailarino.
Sonhava os tangos
que o velho organito
levava para o subúrbio
a fazê-lo feliz.
Em todas as danças
que o moço chegava,
bailando conquistava
algum coração.
Sua estampa portenha
que tanto agradava,
pelo lugar que dançava,
lembranças deixava.

Passaram
muitos anos e uma noite,
entre amigos e algo em copos,
o garoto dizia:
Juro!
que morreria tranquilo,
se dançando um tango um dia,
me falhasse o coração.

Composição: