Indio Canaima
Cuando los indios se internan en la selva o
Se extravían por alguna trocha, cuando la
Oscuridad se va cerrando sobre el ramaje y
Los árboles parecen fantasmas del bosque
Kanaima está esperando oculto tras un tronco
Y coloca al paso del hombre perdido los bejucos
Enredados que lo hacen tropezar y caer
Ya en el suelo siente el indio cómo Kanaima le
Golpea todo el cuerpo y le infunde luego su mágico
Soplido en la cabeza y en los pies para que se
Enferme, dejándolo aletargado y moribundo
El que ha visto a Kanaima y ha escuchado su grito
De sové, sové, va luego a morir a su chinchorro
Sin decir a su familia ni a las gentes de su tribu
Por quién ha sido atacado. Sólo cuenta que sufrió
La acometida de un tigre en la selva, pues si dijese
La verdad, la venganza de Kanaima podría ser aún
Más terrible. Este Kanaima, vengador de las tribus
Vencidas, se transforma a veces en zorra, en tigre
En venado o en cualquier otro animal, en virtud de
Las plantas mágicas murán, y después va a matar a
Su víctima, enloquece y vaga por el bosque durante
Algún tiempo, como una especie de monstruo separado
Se las gentes y de las bestias. En su locura, el animal
Kanaima sigue el rastro del muerto y lo busca bajo las
Piedras, entre los viejos troncos, pues cree que el cadáver
Es su camasa de kachirí
Por eso, muchas veces las sepulturas de los indios son
Rondadas por las zorras y los tigres o por el espantoso
Aouineripué, de enormes ojos brillantes, que escarba con
Una varita los sepulcros y bebe el líquido de la muerte
Como si fuera el jugo fermentado del maíz
Mientras tecleaba esta leyenda, recordé a un buen amigo
Que, en ruta entre Santa Elena de U airén y El Dorado
Mientras cruzábamos el Parque Nacional Canaima, nos
La contó a sus compañeros de curso del IAEDEN. Por
Mala suerte, yo estaba prendido en fiebre (¿Será que
El espíritu maligno de la selva me estaba atacando?
Tal vez no) y no le pude prestar toda la atención que la
Narración merecía. Óscar Márquez, tal es su nombre
Recibió de inmediato el apodo de Cocodrilo (por el personaje
Australiano de una película). Es un gran amigo, persona culta
Y espíritu íntegro. Creo que podría atravesar él solito la selva
Sin temerle a Kanaima, pues tiene la conciencia tranquila
Además de conocer las selvas venezolanas como la
Palma de su mano
Índio Canaima
Quando os índios se internam na selva ou
Se perdem por alguma trilha, quando a
Escuridão vai se fechando sobre a folhagem e
As árvores parecem fantasmas da floresta
Kanaima está esperando escondido atrás de um tronco
E coloca no caminho do homem perdido os cipós
Emaranhados que o fazem tropeçar e cair
Já no chão, o índio sente como Kanaima lhe
Bate em todo o corpo e depois lhe infunde seu mágico
Sopro na cabeça e nos pés para que se
Enferme, deixando-o aletargado e moribundo
Aquele que viu Kanaima e ouviu seu grito
De sové, sové, vai depois morrer em seu chinchorro
Sem dizer à sua família nem às pessoas de sua tribo
Por quem foi atacado. Só conta que sofreu
A investida de um tigre na selva, pois se dissesse
A verdade, a vingança de Kanaima poderia ser ainda
Mais terrível. Este Kanaima, vingador das tribos
Vencidas, se transforma às vezes em raposa, em tigre
Em veado ou em qualquer outro animal, em virtude de
As plantas mágicas murán, e depois vai matar a
Sua vítima, enlouquece e vaga pela floresta durante
Um tempo, como uma espécie de monstro separado
Das pessoas e das bestas. Em sua loucura, o animal
Kanaima segue o rastro do morto e o busca sob as
Pedras, entre os velhos troncos, pois acredita que o cadáver
É sua camisa de kachirí
Por isso, muitas vezes os túmulos dos índios são
Rondados por raposas e tigres ou pelo espantoso
Aouineripué, de enormes olhos brilhantes, que escava com
Uma varinha os sepulcros e bebe o líquido da morte
Como se fosse o suco fermentado do milho
Enquanto digitava esta lenda, lembrei de um bom amigo
Que, em rota entre Santa Elena de Uairén e El Dorado
Enquanto cruzávamos o Parque Nacional Canaima, nos
Contou isso aos colegas de curso do IAEDEN. Por
Mau agouro, eu estava pegando uma febre (Será que
O espírito maligno da selva estava me atacando?
Talvez não) e não pude prestar toda a atenção que a
Narrativa merecia. Óscar Márquez, esse é seu nome
Recebeu de imediato o apelido de Jacaré (por causa do personagem
Australiano de um filme). É um grande amigo, pessoa culta
E espírito íntegro. Acho que ele poderia atravessar a selva
Sem temer Kanaima, pois tem a consciência tranquila
Além de conhecer as selvas venezuelanas como a
Palma da sua mão
Composição: Sergio Umbría