Negra Matea
En el día de San Mateo Apóstol, 21 de septiembre
De 1773, hace 250 años, nació en la Hacienda
El Totumo, de la localidad de San José de Tiznados – edo
Guárico, la Negra Matea Bolívar
La fazenda de El Totumo era solo una parte de
La gran heredad de Juan Vicente Bolívar y María
De la Concepción de Palacios y Blanco, progenitores
De quien inmortalizaría sus apellidos. Siendo niña
Esclava fue llevada hasta la colonial ciudad de Caracas
Para ser aya y cuidadora a tiempo completo del niño
Simón, menor de los cuatro hijos de la familia
Su presencia fue esencial en el desarrollo del infante
Estuvo cercana en todo momento, como ángel de la
Guarda le ayudó a dar sus primeros pasos
Hipólita fue la nodriza quien lo amamantó; Matea
Diez años mayor que él niño, fue como una hermana
Quien lo mimó, compartió juegos, animó paseos y
Contó historias fabuladas al futuro Libertador de seis naciones
Los juegos infantiles de la época colonial fueron las
Primeras formas de interactuar del acaudalado huérfano
Con el mundo exterior. Matea sin lugar a dudas estuvo
Ahí siendo la primera guía y ductora del delgado, nervioso
Inquieto y travieso “Simoncito”. La seguridad que en sí
Mismo siempre manifestó, la rebeldía volcánica, la
Precocidad en sus ideas, el temple de su carácter y
La determinación en sus acciones se deben en gran
Parte a ella
Sin quererlo Matea fue maestra de Bolívar y
Junto con sus preceptores y maestros conformó
Esa primera comunidad de afectos que lo hizo un
Hombre de acero. Los profesores del niño fueron
El sabio Miguel José Sanz, el sacerdote matemático
Francisco de Andújar, el humanista Andrés Bello
Y el genio de la educación moderna Simón Rodríguez
Ella y ellos fraguaron su alma
En este selecto círculo de esmeradas enseñanzas
Transcurrió la infancia y pre adolescencia del pequeño
Solitario, y a todos ellos rindió culto de amistad y
Agradecimiento hasta el final de sus días
Ya adulto el Libertador se expresó así de Hipólita y
Matea en una carta: Son mi padre y mi madre
Era infinito el cariño que tenía por las dos, siempre
Las considero parte de su familia
Matea Bolívar vivió más de cien años, en el transcurso
De los cuales fue testigo ocular de episodios extraordinarios
De la vida de su protegido
Recién casado Bolívar lo acompañó durante los breves
Meses de estancia en la hacienda San Mateo
Estuvo a su lado en los difíciles momentos de la
Fiebre incurable de su esposa y compartió el luto de la
Prematura viudez
El 25 de marzo de 1814, estando en la casa alta de la
Hacienda San Mateo, presenció el sacrificio de Antonio
Ricaurte, quien se inmoló al prender fuego a la Santa
Bárbara (depósito de pólvora y armamentos)
Haciendo volar por los aires a las tropas realistas que
Estaban ocupando el lugar. Durante esa batalla pudo
Observar de cerca a José Tomás Boves, y ayudó a
Evacuar a la familia Bolívar después de la explosión
Acompañó a María Antonia Bolívar al largo exilio que la
Forzó a salir de Venezuela hacia La Habana. La persecución
Fue un constante látigo de que fueron objeto los Bolívar
En los once años de guerra por la independencia
Matea falleció, de 112 años y seis meses, el 29 de marzo
De 1886, durante su longeva existencia vio nacer, crecer
Casarse, batallar, dar descendencia y morir a toda la familia
Bolívar. Siempre tuvo colgado en su cuarto, al lado de su cama
El retrato de su niño mimado
En ese sumo grado de nuestra alta admiración y aprecio
Debemos atesorar la presencia de Matea en la vida de Bolívar
Ella le enseñó a tener confianza en sí mismo, le inculcó los
Mejores conceptos para la vida útil y le brindó innumerables
Momentos de sana alegría infantil y bienestar espiritual
Matea, a Negra
No dia de São Mateus Apóstolo, 21 de setembro
De 1773, há 250 anos, nasceu na Fazenda
El Totumo, na localidade de São José de Tiznados – edo
Guárico, a Negra Matea Bolívar
A fazenda de El Totumo era só uma parte da
Grande herança de Juan Vicente Bolívar e Maria
De la Concepción de Palacios e Blanco, progenitores
De quem imortalizaria seus sobrenomes. Sendo criança
Escrava, foi levada até a cidade colonial de Caracas
Para ser aia e cuidadora em tempo integral do menino
Simón, o mais novo dos quatro filhos da família
Sua presença foi essencial no desenvolvimento do infante
Estava próxima em todo momento, como um anjo da
Guarda, ajudou a dar seus primeiros passos
Hipólita foi a ama que o amamentou; Matea
Dez anos mais velha que o menino, foi como uma irmã
Que o mimou, compartilhou brincadeiras, animou passeios e
Contou histórias fabulosas ao futuro Libertador de seis nações
As brincadeiras infantis da época colonial foram as
Primeiras formas de interação do rico órfão
Com o mundo exterior. Matea, sem dúvida, esteve
Ali, sendo a primeira guia e condutora do magro, nervoso
Inquieto e travesso “Simoncito”. A segurança que em si
Mesmo sempre manifestou, a rebeldia explosiva, a
Precocidade em suas ideias, o temperamento de seu caráter e
A determinação em suas ações se devem em grande
Parte a ela
Sem querer, Matea foi mestra de Bolívar e
Junto com seus preceptores e mestres formou
Essa primeira comunidade de afeto que o fez um
Homem de aço. Os professores do menino foram
O sábio Miguel José Sanz, o sacerdote matemático
Francisco de Andújar, o humanista Andrés Bello
E o gênio da educação moderna Simón Rodríguez
Ela e eles moldaram sua alma
Nesse círculo seleto de ensinamentos
Transcorreu a infância e pré-adolescência do pequeno
Solitário, e a todos eles rendeu culto de amizade e
Agradecimento até o fim de seus dias
Já adulto, o Libertador se expressou assim de Hipólita e
Matea em uma carta: São meu pai e minha mãe
Era infinito o carinho que tinha por ambas, sempre
As considerou parte de sua família
Matea Bolívar viveu mais de cem anos, no decorrer
Dos quais foi testemunha ocular de episódios extraordinários
Da vida de seu protegido
Recém-casado, Bolívar a acompanhou durante os breves
Meses de estadia na fazenda San Mateo
Estava ao seu lado nos momentos difíceis da
Febre incurável de sua esposa e compartilhou o luto da
Prematura viúvez
No dia 25 de março de 1814, estando na casa alta da
Fazenda San Mateo, presenciou o sacrifício de Antonio
Ricaurte, que se imolou ao atear fogo à Santa
Bárbara (depósito de pólvora e armamentos)
Fazendo voar pelos ares as tropas realistas que
Estavam ocupando o lugar. Durante essa batalha, pôde
Observar de perto a José Tomás Boves, e ajudou a
Evacuar a família Bolívar após a explosão
Acompanhou Maria Antonia Bolívar no longo exílio que a
Forçou a sair da Venezuela rumo a Havana. A perseguição
Foi um constante açoite que os Bolívar sofreram
Nos onze anos de guerra pela independência
Matea faleceu, aos 112 anos e seis meses, no dia 29 de março
De 1886, durante sua longa existência viu nascer, crescer
Casar, lutar, dar descendência e morrer toda a família
Bolívar. Sempre teve pendurado em seu quarto, ao lado de sua cama
O retrato de seu menino mimado
Nesse alto grau de nossa admiração e apreço
Devemos valorizar a presença de Matea na vida de Bolívar
Ela lhe ensinou a ter confiança em si mesmo, lhe inculcou os
Melhores conceitos para a vida útil e lhe proporcionou inúmeros
Momentos de saudável alegria infantil e bem-estar espiritual