395px

A Mãe do Cordeiro

Tito Fernandez

La Madre del Cordero

Nos criamos, desde chicos, juntos en "El Miraor"
mi padre? peón antiguo, el suyo? administrador.
Claro que cuando uno es chico no entiende la diferencia.
¡Qué lindo haber sido dueño ¿no? de tan tremenda inocencia!
El fundo jugando, entero, lo habíamos "recorrío",
yo le ganaba casi siempre porque era algo más "crecío",
ella me juntaba flores, yo, le tiraba las trenzas,
y así se nos pasó el tiempo casi sin darnos ni cuenta.
A mi me tocó salir, al campo, a "pelar el ajo",
ya no era tan "cauro" chico t'aba gueno p'al trabajo.
Claro que todas las tardes salíamos a pasear
y nos mirábamos mucho sin hallar qué conversar
Yo me ensayaba "toíto" el día de lo que iba a pedir,
pero cuando estaba cerca, no encontraba qué decir.
No sé lo que me pasaba cuando la tenía a mi "lao"
se me "anudaba el cogote" y ahí me quedaba "pegao".
Un día me dijo, ella, que se iba a "dir" de la hacienda,
la mandaban a estudiar, a las monjas, creo, p'a que aprienda
a coser, a tejer, a leer, había dicho "Don Guille"
los libros son cosa buena y hay que saber lo que dicen.
A mi me "dentró" una pena, cuando me dijo que se iba,
que saqué juerzas de "aentro" y le dije que la quería.
Ella no contestó na', se puso coloraíta,
y yo que le robo un beso de su "mesmita" boquita.
Pasó el tiempo, un par de años, y nunca me olvidé de ella,
por las noches la veía mirándome de una estrella.
Ella "tamién" me quería, yo estaba seguro d'eso,
me lo había dicho el gusto, dulcecito, de su beso.
El hombre cuando es bien hombre, me dije, ha de saber lo que pasa,
me "agencié" su dirección con una empleá 'e las casas.
Francisco me hizo la carta y, aunque no tuve respuesta,
no me eché a morir por eso, lo que es bueno, siempre cuesta.
"Tiempazo" después el fundo amaneció "trastornao",
las viejas de la casona, oiga, corrían p'a "lao" y "lao".
se "voltiaron" dos vaquillas, las chuicas ¡cómo dentraban!
se raspaban las tortillas y las "empanás" chirriaban.
Se acomodaron las mesas, el lugar p'a las cantoras,
se adornó "too" con copihues y con hojas de totora.
A mi, no me dio alegría, me dio "too" junto "al tiro",
la niña Rosa volvía, de nuevo, p'al lao mío.
Después me quiso dar "mieo" pensé hasta en no merecerla,
pero mandé el miedo" al "diaulo" y me "cacharpié" p'a verla.
Ahí venía mi niña, más linda que el mismo cielo,
con su misma boca roja, esa, a'onde puse mi beso.
Venía con un vestío que encandilaba los ojos,
tomá del brazo 'e Don Guille que no cabía de gozo.
Pasamos a la "comía", se destaparon los chuicos,
el vino ¡cómo corría!, oiga, cosa era que daba gusto.
Después le entramos al baile, se afinaron las vihuelas,
y se calentaba el "adre" con el "tañar" de las cuecas.
No pude hablar con mi niña, 'tuvo, muy "ocupaaza"
hablando con las visitas y otra gente "importantaza".
Días después, una tarde, estando yo en el corral,
pensaba ya en olvidarla cuando me siento llamar.
¡Venancio!, me dicen, ¡Beno!, y me la quedo mirando,
ahí 'taba mi niña linda, de pura dicha, llorando.
Nos abrazamos bien juerte. ¿Ud. me había olvidao?
¡Jamás!, le digo, y la beso como nunca había besao.
Nos seguimos encontrando, era mía hasta los huesos
y yo "tamién" la quería, aunque muriera por eso.
Tengo dos manos, le decía p'a hacer su felicidad
y ella se me entristecía cuando me sentía hablar.
Un día vino Don Guille, a conversar, dijo, de hombre a hombre,
habló cosas muy bonitas, con apelativo y nombre,
me dijo que la dejara, que la Rosa estaba grande
y que las cosas de niño deberían olvidarse.
Entiende Venancio, dijo, que ella no es de este lugar,
es "toa" una señorita y algún día se va a casar,
no con un peón de fundo, y no es por desmerecer,
la vida es triste, Venancio, pero qué se le va hacer.
Me la "empató" muy re bien, después me soltó "el doblao".
Entiende bien Beno, lo que le digo si no, "cortai" p'a otro lao.
Ahí me metí a las "tomas", ¿el trabajo?, me dije, aunque lo pierda,
me "pelié" hasta con los "pacos" a punta'e rebenque mierda.
Cuarenta días tomando, bailando cueca "aperrao",
p'a eso había "juntao" alguna plata y no soy ningún "fijao".
"La vida es triste Venancio", eso no corre conmigo,
mientras haya "chinas" "güenas" la vida es vida, mi amigo.
Tiré "de chincol a jote", le saqué al mundo la madre,
'tuve preso por rosquero y me tomé hasta el vinagre.
Y aquí me tienen ahora, "puh", con los bolsillos "pelaos,
sin "pega" en ninguna parte y con el "hocico" "hinchao".
Y se me viene el problema: "tovía" la estoy queriendo.
Los hombres, dije una vez, piensan como hombres y me estoy desconociendo.
La Rosa es mía o de "naide", ¿los prejuicios? ¡a la cresta!
y si a Don Guille tenerme, de yerno, tanto le cuesta,
habrá que poner remedio "al tiro" a esta situación,
yo no veo, p'a estas cosas, la diferencia entre "empleao"y patrón.
Si me buscan " a la mala", "güeno poh", a la mala bajo al vino,
y esto ya está "decidío" por el único camino.
Cuando uno quiere "a la güena" Dios sabe que no es desaire,
yo soy un roto 'e trabajo, no le agacho el moño "a naiden",
así es que esta misma noche, agarro "pingo" y "apero",
¡me robo a la Rosa, mierda, ahí 'tá la madre 'el cordero!

A Mãe do Cordeiro

Nos criamos, desde pequenos, juntos no "El Miraor"
meu pai? peão antigo, o dele? administrador.
Claro que quando a gente é criança não entende a diferença.
Que lindo ter sido dono, né? de tanta inocência!
O rancho brincando, inteiro, a gente tinha "percorrido",
eu ganhava quase sempre porque era um pouco mais "crescido",
elas me juntava flores, eu, puxava suas tranças,
e assim o tempo passou quase sem a gente perceber.
Eu tive que sair, pro campo, pra "pelar o alho",
já não era tão "cauê" pequeno, tava bom pro trabalho.
Claro que todas as tardes a gente saía pra passear
e nos olhávamos muito sem achar o que conversar.
Eu ensaiava "tudo" o dia do que ia pedir,
mas quando chegava perto, não achava o que dizer.
Não sei o que me acontecia quando a tinha ao meu "lado"
se me "anudava o pescoço" e aí eu ficava "grudado".
Um dia ela me disse, que ia "sair" da fazenda,
mandavam ela estudar, com as freiras, acho, pra aprender
a costurar, a tecer, a ler, tinha dito "Don Guille"
os livros são coisas boas e é preciso saber o que dizem.
Me deu uma pena, quando me disse que ia embora,
que tirei forças de "dentro" e disse que a queria.
Ela não respondeu nada, ficou coradinha,
e eu que roubei um beijo de sua "mesmíssima" boquinha.
Passou o tempo, um par de anos, e nunca me esqueci dela,
pelas noites a via me olhando de uma estrela.
Ela "também" me queria, eu tinha certeza disso,
me disse o gosto, docinho, de seu beijo.
O homem quando é homem de verdade, me disse, tem que saber o que acontece,
consegui seu endereço com uma funcionária das casas.
Francisco fez a carta e, embora não tivesse resposta,
não me deixei abater por isso, o que é bom, sempre custa.
"Tempão" depois o rancho amanheceu "desordenado",
as velhas da casa, ouça, corriam pra "lá" e "cá".
viraram duas vaquinhas, as chuicas como entravam!
se raspavam as tortilhas e as "empanás" chiavam.
Arrumaram as mesas, o lugar pras cantoras,
se enfeitou "tudo" com copihues e com folhas de totora.
Pra mim, não me deu alegria, me deu "tudo" junto "de uma vez",
a menina Rosa voltava, de novo, pro meu lado.
Depois quis me dar "medo", pensei até em não merecê-la,
mas mandei o medo pro "diabo" e me "preparei" pra vê-la.
Aí vinha minha menina, mais linda que o próprio céu,
com sua mesma boca vermelha, aquela, onde pus meu beijo.
Vinha com um vestido que ofuscava os olhos,
tomou do braço de Don Guille que não cabia de alegria.
Passamos pra "comida", se destaparam os chuicos,
o vinho como corria!, ouça, era uma coisa que dava gosto.
Depois entramos na dança, se afinavam as vihuelas,
e se aquecia o "ar" com o "tocar" das cuecas.
Não consegui falar com minha menina, estava muito "ocupada"
falando com as visitas e outra gente "importante".
Dias depois, uma tarde, estando eu no curral,
pensava já em esquecê-la quando me sinto chamar.
"Venancio!", me dizem, "Beno!", e eu a fico olhando,
aí estava minha menina linda, de pura felicidade, chorando.
Nos abraçamos bem forte. Você me havia esquecido?
"Jamais!", digo, e a beijo como nunca havia beijado.
Continuamos nos encontrando, era minha até os ossos
e eu "também" a queria, mesmo que morresse por isso.
Tenho duas mãos, dizia, pra fazer sua felicidade
e ela se entristecia quando me ouvia falar.
Um dia veio Don Guille, pra conversar, disse, de homem pra homem,
houve coisas muito bonitas, com apelido e nome,
me disse que a deixasse, que a Rosa estava crescida
e que as coisas de criança deveriam ser esquecidas.
Entende Venancio, disse, que ela não é deste lugar,
é "toda" uma senhorita e algum dia vai se casar,
não com um peão de fazenda, e não é por desmerecer,
a vida é triste, Venancio, mas o que se pode fazer.
Me "empatou" muito bem, depois me soltou "o aviso".
Entende bem Beno, o que lhe digo se não, "corta" pra outro lado.
Aí me meti nas "tomas", o trabalho?, me disse, mesmo que perca,
me "pulei" até com os "pacos" a base de chicote, merda.
Quarenta dias bebendo, dançando cueca "apertado",
pra isso tinha "juntado" alguma grana e não sou nenhum "fijado".
"A vida é triste Venancio", isso não corre comigo,
mientras houver "meninas" "boas" a vida é vida, meu amigo.
Tirei "de chincol a jote", tirei do mundo a mãe,
fui preso por ser enrolador e tomei até vinagre.
E aqui me têm agora, "puh", com os bolsos "pelados",
sin "pega" em lugar nenhum e com a "boca" "inchada".
E vem o problema: "ainda" a estou querendo.
Os homens, disse uma vez, pensam como homens e estou me desconhecendo.
A Rosa é minha ou de "ninguém", os preconceitos? "a merda!"
e se a Don Guille ter-me, de genro, tanto lhe custa,
haverá que pôr remédio "de uma vez" a esta situação,
eu não vejo, pra essas coisas, a diferença entre "empregado" e patrão.
Se me buscam "de qualquer jeito", "bom então", de qualquer jeito eu desço pro vinho,
e isso já está "decidido" pelo único caminho.
Quando um quer "de boa" Deus sabe que não é desaire,
eu sou um roto de trabalho, não me curvo pra "ninguém",
assim que esta mesma noite, pego "pingo" e "apero",
me roubo a Rosa, merda, aí está a mãe do cordeiro!

Composição: Tito Fernández