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Pepe Mendigo

Victor Jara

Pepe Mendigo

Vamos a contarles la historia de Pepe "el Flaco", una historia generosa, poco habitual. Sucedió cuando el pino se cubre de algodón y luces de colores alegran a los niños. La casa del rico se llena de regalos y el tarro de basura es más codiciado por el pobre. Una historia que sucedió en mi ciudad...

Una tarde de navidad
las calles llenas están
de gente que sale a comprar
un poco de felicidad.
Lay, lay, lay lay,
mandandirun, dirun, dan.
Feliz quien puede comprar,
mandandirun, dirun, dan,
un poco de felicidad.
Lay, lay, lay lay.

Me llamo Pepe. No soy ladrón: soy un mendigo. Trabajo en esta calle.

Un policía está vigilando:
"Tugar, tugar,
salir a buscar.
Tugar, tugar,
te quiero pillar.
Tugar, tugar,
te voy a matar
porque soy la autoridad".

Un frailecito quería salvarse:
"Tilín, tilán,
haced caridad,
tilín, tilón,
por tu salvación,
tilín, tilín,
que te vas a morir
y el cielo vas a conseguir".

Y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
ahora, sí, señor.
Y, al llegar al cielo,
este canto entonaré:
"Y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
y aunque no te amaba,
ahora, sí, señor".

¡Detente! ¡No me dejes! ¡Detente!

Mírame:
soy muy pequeño.
Mírame.
Tú sientes latir mi corazón.
Mírame.
¿Qué puedo querer?

En un barrio miserable
viven muy amontonadas
entre latas y maderas:
son familias suburbanas.
Una vieja lava ropa,
un viejo cose zapatos,
dos niños acalambrados
y un vejestorio borracho.
Aquí vive Pepe "el Flaco"
con su sueño apolillado.
Tiene vecinos de trapo,
muñecos abandonados.
No mires con malos ojos:
la bondad suele esconderse.
Enredada en la miseria, la pureza es la fuerte.

El hombre es mucho más hombre
cuando quiere a los demás.
"Si me das una moneda,
cariño no te faltará".
Lay, lay, lay lay.
El hombre es mucho más hombre
cuando come y duerme bien.
"Si me das una moneda,
plato y cama he de tener".
Lay, lay, lay lay.
El hombre es mucho más hombre
cuando aprende a perdonar,
y eso ninguna moneda
lo conseguirá.
Lay, lay, lay lay.

Arrurrú, mi niño.
La noche se acerca.
Te tengo en mis brazos.
Un nido de estrellas.

Aquí termina la historia,
mandandirun, dirun, dan:
"Enredada en la miseria
puede hallarse la bondad".

Pepe Mendigo

Vamos contar a história de Pepe "o Magro", uma história generosa, pouco comum. Aconteceu quando o pinheiro se cobriu de algodão e luzes coloridas alegraram as crianças. A casa do rico se enche de presentes e o lixo é mais desejado pelo pobre. Uma história que aconteceu na minha cidade...

Uma tarde de Natal
as ruas estão cheias
de gente que sai pra comprar
um pouco de felicidade.
É, é, é, é,
mandandirun, dirun, dan.
Feliz quem pode comprar,
mandandirun, dirun, dan,
um pouco de felicidade.
É, é, é, é.

Me chamo Pepe. Não sou ladrão: sou um mendigo. Trabalho nesta rua.

Um policial está vigiando:
"Tugar, tugar,
sair pra caçar.
Tugar, tugar,
quero te pegar.
Tugar, tugar,
vou te matar
porque sou a autoridade".

Um frade queria se salvar:
"Tilín, tilán,
façam caridade,
tilín, tilón,
pela sua salvação,
tilín, tilín,
você vai morrer
e o céu vai conseguir".

E embora não te amava,
e embora não te amava,
e embora não te amava,
agora, sim, senhor.
E, ao chegar no céu,
este canto entoarei:
"E embora não te amava,
e embora não te amava,
e embora não te amava,
agora, sim, senhor".

Pare! Não me deixe! Pare!

Olhe pra mim:
sou muito pequeno.
Olhe pra mim.
Você sente meu coração batendo.
Olhe pra mim.
O que posso querer?

Em um bairro miserável
vivem muito amontoadas
entre latas e madeiras:
são famílias suburbanas.
Uma velha lava roupa,
um velho conserta sapatos,
dois meninos com câimbras
e um bêbado velho.
Aqui vive Pepe "o Magro"
com seu sonho mofado.
Tem vizinhos de trapo,
doce abandonados.
Não olhe com maus olhos:
a bondade costuma se esconder.
Enredada na miséria, a pureza é forte.

O homem é muito mais homem
quando ama os outros.
"Se me der uma moeda,
carinho não vai faltar".
É, é, é, é.
O homem é muito mais homem
quando come e dorme bem.
"Se me der uma moeda,
prato e cama vou ter".
É, é, é, é.
O homem é muito mais homem
quando aprende a perdoar,
e isso nenhuma moeda
conseguirá.
É, é, é, é.

Arrurrú, meu menino.
A noite se aproxima.
Te tenho em meus braços.
Um ninho de estrelas.

Aqui termina a história,
mandandirun, dirun, dan:
"Enredada na miséria
pode-se encontrar a bondade".

Composição: Victor Jara