395px

Em Um Asilo

Victor Manuel

En Un Asilo

La calle, tras subir los escalones
que comienzan en la plaza,
no te inspira confianza.
Es una calle ancha
con afiladas rejas
negras y doradas.

Y, en el fondo,
donde empieza la senda del molino,
el asilo desvencijado y lleno de miseria.

Según entras, a la izquierda, sobre un banco,
los pequeños albañiles beben sol
y, en el hueco de sus ojos afilados,
arrebatado un templo amasado con yeso,
esperanza y amor.

En la puerta, sobre una silla muerta,
don Pascual le dice bellas frases al oído
de la tímida niña que de un mes a esta parte
se ha vuelto Leonor.
Y una monja con pasos angustiosos
mide el patio
tarareando una canción.

Y al abrirse una puerta
se termina la misa
con sus flores, sus cirios
y su consagración.

La comitiva en silencio, siempre,
de nuevo llega al patio.
Y el hombre es un capricho
que todas las mañanas
toma el sol en calzoncillos.
Espera ver su locura compensada
con una buena clínica mental.

Julianillo, ayer banderillero,
con su clavel valiente y su pañuelo al cuello,
y un minero con marcas en el rostro
y el cerebro de acero
hablando de jornales,
de justicia y de miedo,
si no pasara el tiempo.

Em Um Asilo

A rua, ao subir os degraus
que começam na praça,
não te inspira confiança.
É uma rua larga
com grades afiadas
pretas e douradas.

E, no fundo,
donde começa o caminho do moinho,
o asilo caindo aos pedaços e cheio de miséria.

Assim que você entra, à esquerda, sobre um banco,
os pequenos pedreiros tomam sol
e, no fundo de seus olhos afiados,
arrancado um templo moldado com gesso,
esperança e amor.

Na porta, sobre uma cadeira morta,
don Pascual sussurra belas frases ao ouvido
da tímida menina que, de um mês pra cá,
se tornou Leonor.
E uma freira com passos angustiantes
mede o pátio
cantando uma canção.

E ao abrir-se uma porta
termina a missa
com suas flores, suas velas
e sua consagração.

A comitiva em silêncio, sempre,
novamente chega ao pátio.
E o homem é um capricho
que todas as manhãs
toma sol de cueca.
Espera ver sua loucura compensada
com uma boa clínica mental.

Julianillo, ontem banderilheiro,
com seu cravo valente e seu lenço no pescoço,
e um mineiro com marcas no rosto
e o cérebro de aço
falando de salários,
de justiça e de medo,
se o tempo não passasse.

Composição: