María Coraje
Tiene 106 años y tiene el pelo blanco de nieve.
Tiene un vestido negro y de madera negros pendientes.
Quince hijos parió su duro cuerpo
y trece amamantó del mismo pecho.
Tres se llevó la guerra, junto a la sierra se los perdieron.
Se los llevó la patria, con un aire triunfante cantó el correo.
Cinco días estuvo sin ver el cielo.
Su condena fue siempre, siempre el silencio.
Tuvo un hijo minero y una tarde sangrienta
envuelto en sangre y lodo se lo trajeron.
Con el paso tranquilo subió el camino del pozo negro
y al llegar al portón extravió la mirada y escupió al suelo
con el ceño fruncido bajó p'al pueblo
y pasó quince días sin ver el cielo.
Se le endulzan los ojos cuando recuerda su primer beso,
cuando estrenó vestido para el bautizo del primer nieto
y del viaje de novios y de su miedo
al entrar en la alcoba junto a su dueño.
Él se cansó una tarde de estar despierto
cuando estrenaba el campo su manto nuevo.
Tiene un hijo poeta, un carpintero y tres en Méjico,
otros dos en la mina, uno que es fraile y el más pequeño,
que siempre fue muy guapo, pluscuamperfecto.
Hoy es una flor tierna de invernadero.
Ella a todos cobija bajo su manto
y recuerda sus nombres y el cumpleaños.
Maria Coragem
Tem 106 anos e o cabelo branco como a neve.
Usa um vestido preto e brincos de madeira escura.
De seu corpo forte, pariu quinze filhos
e amamentou treze do mesmo peito.
Três se foram com a guerra, junto à serra se perderam.
A pátria os levou, com um ar triunfante cantou o correio.
Cinco dias ficou sem ver o céu.
Sua condena foi sempre, sempre o silêncio.
Teve um filho mineiro e uma tarde sangrenta
envolto em sangue e lama, o trouxeram de volta.
Com passo tranquilo subiu o caminho do poço negro
e ao chegar no portão, perdeu o olhar e cuspiu no chão
com a testa franzida desceu pro povo
e passou quinze dias sem ver o céu.
Seus olhos se iluminam quando lembra do primeiro beijo,
quando usou um vestido novo pro batizado do primeiro neto
e da viagem de lua de mel e do seu medo
ao entrar no quarto junto ao seu dono.
Ele se cansou uma tarde de estar acordado
quando o campo estreava seu manto novo.
Tem um filho poeta, um carpinteiro e três no México,
outros dois na mina, um que é frade e o mais novo,
que sempre foi muito bonito, um verdadeiro encanto.
Hoje é uma flor delicada de estufa.
Ela acolhe a todos sob seu manto
e lembra dos nomes e do aniversário.