Pobre El Que No Tenga Perro Que Le Ladre
Pobre quien no tiene hombro en que apoyarse
Si de pronto siente que le falta el aire.
Pobre el que no tenga perro que le ladre,
Pobre el que es querido y él no quiere a nadie,
Pobre del que nace para morir de hambre,
No es que no le quieran es que no les cabe,
Quien no tiene amigos para confesarse,
Quien tiene las manos manchadas de sangre.
Pobre del ahogado antes de embarcarse
Para el que la espera se hizo interminable,
Pobre del que pena por los hospitales,
Son tantos dolores aún ingobernables.
Pobre del que muere y no le importa a nadie
No hay nombre ni fecha para recordarle
Dueños de las guerras, chapoteando en sangre
Cuando todo acabe ¿quién podrá juzgarles?
Pobres de los pobres que viven del aire
Que no están contados, huyen del desastre.
Vienen desde lejos, vencen los desiertos,
Cruzan siete mares, suben del subsuelo.
Pobre del que ama y no se siente amado
Y del que por celos vive por tu lado.
Del que ve su vida rota en mil pedazos
Y se desespera, no sabe pegarlos.
La vida se muestra tan desgobernada
Que tú nunca sabes cómo manejarla.
Los dioses a veces nos vuelven la espalda
O nos meten plomo dentro de las alas.
Pobres de los pobres que viven del aire
Que no están contados, huyen del desastre.
Si no tienen nada, nunca irán a menos,
Lo único que arriesgan es su propio cuerpo.
Pobres abrasados allá en el infierno
En roma ahora dicen que aquello fue un cuento...
Pobre Aquele Que Não Tem Cão Que Ladrar
Pobre quem não tem ombro pra se apoiar
Se de repente sente que falta o ar.
Pobre quem não tem cão que possa ladrar,
Pobre quem é amado, mas não ama ninguém,
Pobre de quem nasce pra morrer de fome,
Não é que não queiram, é que não cabe,
Quem não tem amigos pra se confessar,
Quem tem as mãos manchadas de sangue.
Pobre do afogado antes de embarcar
Pra quem a espera se tornou interminável,
Pobre de quem sofre nos hospitais,
São tantas dores ainda ingovernáveis.
Pobre de quem morre e não importa a ninguém,
Não há nome nem data pra se lembrar,
Donos das guerras, chapinhando em sangue,
Quando tudo acabar, quem vai julgá-los?
Pobres dos pobres que vivem do ar,
Que não estão contados, fogem do desastre.
Vêm de longe, vencem os desertos,
Cruzam sete mares, saem do subsolo.
Pobre de quem ama e não se sente amado
E de quem por ciúmes vive ao seu lado.
De quem vê sua vida quebrada em mil pedaços
E se desespera, não sabe como colar.
A vida se mostra tão desgovernada
Que você nunca sabe como lidar.
Os deuses às vezes nos viram as costas
Ou nos enchem de chumbo nas asas.
Pobres dos pobres que vivem do ar,
Que não estão contados, fogem do desastre.
Se não têm nada, nunca vão a menos,
O único risco é o próprio corpo.
Pobres queimados lá no inferno
Em Roma agora dizem que isso foi um conto...